El esperado informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) no generó mayor entusiasmo la semana pasada. La producción de maíz en el país del Norte alcanzará, de acuerdo con dicho informe, los 228,7 millones de toneladas, sólo 0,4% por encima de lo revelado en el informe de octubre y, como en soja, dentro de lo esperado por el mercado. El organismo estadounidense disminuye las proyecciones domésticas de exportación de maíz, tal vez descontando la intensa actividad exportadora de China a destinos del sudeste asiático, ubicándolas este mes 4% por debajo del anterior. El consumo doméstico total crece ligeramente y ahora se proyecta en 199,27 millones de toneladas. Si dividimos esta cifra por los días del año, llegamos a la conclusión que en los EE.UU. desaparecen casi 550 mil toneladas de este cultivo por día, o sea que toda la producción argentina alcanzaría para abastecerlos durante solamente 24 días. Los stocks finales estadounidenses crecen 11% respecto de octubre por el ajuste a las exportaciones, cuestión antes aludida.
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En el ámbito mundial, asistiremos a una campaña de 590 millones de toneladas, con una demanda que se proyecta en 620 millones y stocks finales de 98,5 millones. La Argentina contará con una producción de 13 millones de toneladas, 4% por encima del mes anterior.
Mundialmente, la producción de trigo totalizará los 569 mill./ t, sin cambios respecto del último informe, con una demanda proyectada en 595 mill./t, 0,5% inferior a la proyectada en octubre. Los stocks finales mundiales serán de 172 millones, 31,5% por encima de lo informado en octubre. Este importante salto en el stock final del mundo es atribuible al anunciado «ajuste histórico» efectuado a China, donde los stocks finales crecen a 62 millones, contra 19,3 mill./t estimados en octubre. El ajuste también alcanzó el consumo proyectado para ese país que, dicen, alcanzará solamente los 106 millones, contra una estimación previa de 110 mill./t. De todos modos, el USDA había anticipado una semana atrás que esta revisión se llevaría a cabo y este anuncio ya había sepultado los precios de trigo en Chicago y Kansas durante la semana anterior a la del informe. El mercado prestó más atención al nuevo negocio a Egipto por 180 mil toneladas de trigo norteamericano y 120 mil de francés, que al informe del martes pasado.
• Stock mundial
Además, el USDA anticipó que en el mundo se producirán casi 189 millones de toneladas de soja, 2,3% por encima de lo estimado en octubre. La demanda crece 0,6% y totalizaría los 191,1 mill./t. Como consecuencia de los incrementos productivos en Sudamérica, los stocks finales del mundo crecen 14%. La Argentina producirá 32,5 millones, 5% por encima de lo anunciado anteriormente por el USDA y mucho más acorde con lo que el mercado proyecta de esta próxima campaña sojera. La presencia de la corriente de El Niño en nuestro territorio es un hecho tangible. Según el informe mensual de la NOAA de los EE.UU., la presencia de este fenómeno determinará lluvias por encima de lo normal en las semanas venideras en los territorios de la Argentina, Uruguay y Sur del Brasil, algo que estamos confirmando casi diariamente. El informe remata con un pronóstico de clima seco en las mismas zonas a partir de diciembre y hasta abril del próximo año, algo bastante indeseable para los cultivos de la cosecha gruesa. El clima en esta región importa no tan sólo para determinar el perfil exportador regional en esta campaña sino además para determinar la tendencia de precios en el mediano plazo. La demanda mundial no se encuentra lista para asistir a un fracaso en las campañas de Brasil o la Argentina, de acuerdo con el incremento en el uso que se manifiesta en la últimas dos campañas mundiales. Con 91% de la soja y 86% del maíz norteamericano cosechados, la plaza se concentrará de ahora en más en la actitud que siga la demanda y la evolución de la siembra en Sudamérica. En este último aspecto, cabe señalar que los números que se proyectan para soja en esta región (32,5 mill./t para Argentina; 49 mill./t para Brasil; 3,7 mill./t para Paraguay y 1,3 mill./t para Bolivia) resultan a esta altura bastante optimistas. Para lograr estas cifras deberemos contar con rendimientos adecuados y antes poder finalizar las tareas de implantación con éxito. Por ello, cualquier sorpresa que pueda sobrevenir sería más alcista que bajista. Otro aspecto constructivo para la estructura futura de precios es la caída en las estimaciones de producción de otras semillas oleaginosas en el mundo.
Se reducirá 10% la cosecha mundial de colza, 9% la de semilla de algodón y 4% la de maní. Buena parte de la demanda de estas semillas podría trasladarse a soja. Finalmente, y aun cuando el stock final de soja de la campaña estadounidense no haya sorprendido a nadie, nos encontramos con una disponibilidad menor que la del último año, que ya había resultado muy baja. La relación de estos stocks con respecto al uso se encuentra en un nivel muy bajo y preocupante que no dejará espacio para un fracaso parcial de la próxima campaña sojera de los EE.UU.
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