15 de marzo 2005 - 00:00

Falta una política agropecuaria real

Decir que la Argentina es un país sin políticas agropecuarias no es decir nada nuevo. Tal vez tengamos que comenzar a preguntarnos e indagar por qué un país con la identidad rural que tiene el nuestro no tiene políticas agropecuarias reales.

Se declama la búsqueda de un país en serio, pero ¿puede acaso un país en serio no tener políticas serias? A los países sin políticas se les hace muy difícil prevenir acontecimientos. Y los costos de esa imprevisión son altísimos. Desde ya, costos que paga la ciudadanía y el país en su conjunto. Los países serios atenúan el impacto de los ciclos, que los hay, con políticas previsibles, planificadas, consensuadas y, desde ya, ejecutadas.

Hoy, nuestro país, de profunda raigambre agrícolaganadera, atraviesa otro ciclo en el que los precios internacionales de los commodities han vuelto a sus valores históricos, los combustibles han subido su precio debido a la crisis del petróleo, y también lo han hecho los fletes, los fertilizantes y las semillas ( regalías mediante), entre otros insumos
. Esta conjunción de factores nos lleva a tener una profunda caída de la rentabilidad en la mayoría de los establecimientos productivos de la Pampa Húmeda.

Y esta caída de la rentabilidad genera una desaceleración de la economía regional que se traslada al sector social.

• Potenciamiento

Como claro ejemplo está lo que ha sucedido en Rosario, donde por la reactivación y el boom de la soja la desocupación bajó 6%.

Con un proyecto de país que incluya políticas agropecuarias a largo plazo se potenciaría el sector, que en lo laboral representa 36% de la población activa del país, por las divisas que aporta, por sus inversiones anuales y principalmente por la dinámica que genera en la economía, especialmente en los pueblos del interior. Un peso en manos del productor se multiplica tres a cuatro veces, pero ese mismo peso en el Estado nacional se multiplica una vez y media.

Vivimos en el país de la coyuntura y del cortoplacismo. Nadie piensa la Argentina.
La verdadera crisis es de pensamiento. Ficticiamente hemos vivido como en el «primer mundo», y ahora se dice que «es un país en serio». Pero mejor que decir es hacer, y los países que se vienen haciendo los tenemos muy cerca.

• Ejemplos

Chile y Brasil son dos ejemplos de crecimiento basado en políticas a largo plazo.

Brasil
con la soja y la ganadería es un claro ejemplo de ello. Países que por cierto no tienen encima la pesada carga de impuestos distorsivos que le sustraen al productor un camión de cada cuatro de soja que lleva al puerto.

Desde
CARBAP, venimos exigiendo que se eliminen las retenciones desde que se implantaron. Con precios de cereales altos y bajos, en tono alto o bajo, pero siempre. Porque en definitiva las retenciones no afectan al productor, sino a los pueblos y a la sociedad en su conjunto.

Se le debe permitir al sector que crezca y permita el crecimiento del resto. Que sea la locomotora del país.


Ya ha dado fuertes señales de ello. El sector ha sabido colaborar para poner paños fríos a la crisis social de 2001.

Pero no hemos aprendido. Tal vez porque, instalada entre estos temas económicos sociales, yace tal vez la asignatura pendiente más importante de la argentina: la educación. Y no sólo la educación formal, sino la que se aprende día a día en cada hogar. La educación para el comportamiento, para poder manejar los residuos en las ciudades, la educación para poder convivir sin perjudicar al otro. En definitiva, la educación para no trasladar a quienes nos suceden los costos de la imprevisión. Costos que no sólo van a pagar los productores, sino la Argentina toda. Por ello, desde CARBAP estamos impulsando y realizando asambleas en toda la región para debatir la real situación del sector y las acciones por desarrollar.

Acciones que irán desde movilizaciones hasta la presentación de un proyecto de ley para eliminar la retenciones, con una campaña de recolección de firmas que ha comenzado exitosamente.

El impuesto a las exportaciones, como el costo de las imprevisiones, no es un problema del sector agropecuario, es un problema de todos los argentinos.


Y el campo quiere ser protagonista en un programa de desarrollo nacional.

(*) Productor agropecuario Presidente de CARBAP

Dejá tu comentario