18 de diciembre 2002 - 00:00

Fondos de pensión como reinversión para el agro

La crisis que agobia al país requiere el desarrollo de proyectos productivos que se deben encarar mediante la captación de recursos a través de vehículos distintos de los hasta ahora utilizados, especialmente teniendo en cuenta la grave situación que afecta al sistema financiero argentino, como fuente tradicionalmente proveedora de capital financiero a las actividades productivas.

Pensadores, como Paul Samuelson, entienden que el crecimiento económico debe necesariamente sustentarse, entre otras cosas, en la incentivación de la capacidad de innovación, la educación empresarial y la destreza gerencial. Por su parte, Joseph Stigliz y Stéfano Zamagni, recomiendan a los argentinos volcar sus esfuerzos en revitalizar la economía real, en búsqueda de una mayor actividad económica, competitividad e innovación, dejando de lado su clásica obsesión por lo meramente financiero.

• Fideicomiso

En línea con ello, un ejemplo práctico de lo que queremos decir es la incipiente utilización del contrato de fideicomiso y los fondos de inversión directa, como instrumentos válidos para que, agudizando el ingenio, se puedan seducir los dineros que los argentinos atesoran, con celo propio de Cervero, fuera del sistema financiero institucional. La cuestión está íntimamente ligada a la utilización de un mecanismo que garantice, a quienes se viesen motivados a invertir dichos recursos, la recuperación de éstos en un lapso acotado y que el riesgo, hoy en día agravado por la falta de confianza, sea acotado y previsible, en función de un proyecto de inversión que se compadezca con las reglas del arte en la materia, en su sentido más amplio.

En un reciente cónclave internacional de las administradoras de fondos de pensión, se ha predicado que alrededor de $ 1.600 millones, provenientes de los recursos administrados por esas entidades, podrían volcarse al financiamiento de actividades de la economía real, como las exportaciones, la construcción, las actividades agrícola-ganaderas y las foresto-industriales.

Si bien es ésta una buena intención, su éxito estará íntimamente ligado a cómo se inviertan y, especialmente, a lo avezado que sea quien puntualmente decida en cada caso, tras la evaluación profesional que se haga de cada proyecto de inversión, en actividades que requieren una formación específica del analista.

En ese orden de ideas, desde 1994 sostenemos
la necesidad de volcar los aportes jubilatorios a las actividades de la economía real, como parte de un menú equilibrado de inversiones, para lo cual hemos señalado, reiteradamente, que las oportunidades que brindaban los fondos de inversión directa (artículo 74 inc. ñ) de la Ley 24.241) eran innumerables.

Lamentablemente hasta ahora, una visión limitada y quizá deslumbrada por el brillo de pepitas de pirita, llevó a orientar preferentemente recursos hacia instrumentos puramente financieros, en desmedro del indispensable aporte de capital de riesgo para la producción de activos reales, que hoy estarían generando, amén de una rentabilidad importante, un sinnúmero de fuentes de trabajo y, en consecuencia, un significativo flujo de ingresos genuinos a las arcas fiscales.

• Instrumento

La crisis que desvela a los argentinos exige una solución acorde con su gravedad y que quienes son actores de tan sensible escenario comprendan que las actividades productivas no se concretan mediante la aplicación de grandes dosis de voluntarismo, sino mediante la participación en los resultados de un negocio determinado. Para ello es necesario el diseño de vehículos no tradicionales, como vías para el desarrollo de nuevos proyectos de inversión, ya sean éstos pequeños, medianos o grandes, con participación en tasas internas de retorno adecuadas y no la mera expectativa generada por una «deslumbrante» tasa de interés, generalmente incobrable, como los hechos han demostrado en los últimos tiempos, por espectacular que sea la actividad productiva encarada.

Los fondos de pensión y los recursos fuera del sistema institucional se constituyen en dos instrumentos estratégicos.
Especialmente estos últimos, si sus tenedores advierten que, en la medida que los mantengan inactivos, nada acarreará a sus acervos particulares ni a la riqueza física del país.

La inversión productiva de ambos será, en las circunstancias actuales, la manera idónea de llegar a un crecimiento sustentable.

(*) Abogado. Licenciado en Economía.
(**) Contador público.

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