16 de enero 2008 - 00:00

Frigoríficos de consumo quieren compensaciones

Jorge Torelli
Jorge Torelli
Para el economista Jorge Todesca, ex funcionario y ahora consultor, el mercado de la carne es como un barco: «Si el rumbo se modifica, el barco llega». De esta forma puso en imágenes la intención de los frigoríficos que operan en el mercado interno al presentar una propuesta con el fin de reconvertir un mercado y una operatoria que se encuentra francamente en crisis. «Mejorando la productividad se puede abastecer el mercado interno y participar en 10% del mercado internacional», sostuvo Todesca al presentar sus hipótesis de un trabajo realizado a pedido de CICCRA, FIFRA y CADIF, las cámaras que reúnen a los frigoríficos « consumeros».

«Hoy, el mercado de la carne atraviesa por una gran crisis basada en una demanda y un consumo sostenido de 60 kilos por habitante por año y una escasa oferta, y por la pérdida de rentabilidad de la ganadería en comparación de la agricultura», afirmó Miguel Schiariti, presidente de CICCRA.

«El gobierno debería compensar al sector cárnico -como lo hace con el trigo-, esto sería un estímulo al productor y aumentaría la producción. Al subir la oferta de ganado no sólo se abastecería al mercado interno sino que también se podrían abrir los cupos de la exportación y aprovechar los precios del mercado internacional. Las exportaciones están atadas a una mayor producción», continúo Schiariti.

«La crisis del sector cárnico se agrava cada vez más. Hay que pensar en soluciones a mediano plazo. Además la demanda internacional de carne crecerá 37% y la Argentina tiene que estar preparada para aprovechar esta oportunidad de participar en el mercado internacional, cosa que no se logrará si no aumenta la producción», sostuvo Jorge Todesca, uno de los creadores del trabajo.

«La demanda interna pasaría de los actuales 2,6 millones de toneladas a 3 millones en 2017», según manifiesta el trabajo elaborado por Finsoport Consultores. Este cálculo se basa en proyecciones de moderado crecimiento de la economía, aumento del ingreso per cápita y recomposición razonable de precios relativos.

Según el trabajo denominado «Perspectivas del mercado de carnes en la próxima década» para la demanda externa se consideran dos casos posibles de participación de la Argentina en las exportaciones mundiales. En el primer caso una participación de 10% y en el segundo de 15%. Bajo tales supuestos, la producción para el mercado externo pasaría de actuales 566.000 toneladas a 1,0 o 1,6 millón de toneladas respectivamente.

Con los actuales índices de productividad del sector ganadero (una tasa de extracción de 23,5% y un peso promedio de faena de 226,4 kilos) satisfacer la demanda total que esto implica requeriría contar en 2017 con un stock ganadero de entre 77 y 87 millones de cabezas. Sin embargo, este camino es inviable dadas las condiciones de rentabilidad relativa en el uso de la tierra.

Si la productividad se eleva a una tasa de extracción de entre 28% y 30% y el peso promedio a entre 230 y 240 kilos, los requerimientos de incremento en el stock ganadero disminuyen sensiblemente.

  • Necesidad

    En el caso de que se obtengan las mayores mejoras de productividad, dentro de los rangos planteados, el stock necesario oscilaría entre 57 y 64 millones de cabezas, es decir un nivel factible de alcanzar.

    Del lado de la industria frigorífica se realizaron dos estimaciones de la capacidad actual de faena.

    La diferencia entre ambas es la proyección en el número de establecimientos que lograrán incorporarse a un proceso de reconversión en términos de su eficiencia y escala, y en el cumplimiento de estándares sanitarios homogéneos en todo el sector.

    En el caso -considerado más factible-de que se produzca una disminución en el número de establecimientos, la capacidad máxima de faena se ubicaría en 16,7 millones de cabezas, contra una demanda que oscilaría entre 17,0 y 19,2 millones de cabezas.

    En consecuencia, podría existir una capacidad de faena faltante de 2,5 millones de toneladas.

    Este panorama revela la necesidad de una agenda concreta de acciones para fortalecer los dos eslabones centrales de la cadena de valor.

    Tanto CICCRA, FIFRA como CADIF propusieron al gobierno nacional (a través de Javier de Urquiza) comenzar a trabajar sobre:

  • Una mejora sobre el financiamiento al sector mediante líneasde crédito específicas adecuadas a las características de la actividad y orientadas a la modernización del sector frigorífico y la mejora de las condiciones higiénico-sanitarias, industriales y de proceso. «Queremos recuperar el Banco de Desarrollo que, por ejemplo en Brasil, otorga financiamiento a 20 años y a tasa cero, y le ha permitido a ese país crecer como proveedor de carne», dijo Schiariti.   

  • Instrumentar un sistema de subsidios que estimule la operación en cuartos. «El cuarteo de la media res implica inversiones, y por eso hablamos de financiamiento. En carnes se necesita capacidad de frío y logística», indicaba Jorge Torelli, titular de FIFRA.

  • Crear un mecanismo de compensación que permita a la industria frigorífica recibir el diferencial de precios resultante entre el nivel que se fije para las ventas al mercado interno y el precio pagado por los industriales al productor primario de animalescon destino a faena. Esta medida permitiría garantizar el abastecimiento de carne para consumo de la población a precios accesibles sin afectar la producción primaria.   

  • Promover el aumento del peso promedio de faena mediante un sistema de incentivos fiscales escalonados para animales por encima de cierto peso (300 kilos) y desgravación impositiva para los vientres.

  • Impulsar medidas de fomento para estimular el aumento de la tasa de extracción y la producción ganadera mediante un fondo de promoción de la ganadería, cuya fuente de recursos sería la recaudación que se obtenga por los derechos de exportación percibidos por las ventas externas que excedan un año base (2007).   

  • Modificar la actual ley sanitaria nacional de carnes, de manera tal que asegure criterios comunes de habilitación de plantas, en línea con el proyecto elaborado con el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna.

  • Realizar un ordenamiento fiscal de las cargas sobre el sector tendiente a unificar los gravámenes que recaen sobre la actividad.
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