Washington (EFE) - El otorgamiento de subsidios a la agricultura «es una inconsciencia por parte de las naciones ricas porque suponen una distorsión del comercio y perjudican el desarrollo de los países pobres», indicó el Fondo Monetario Internacional. «Es una inconsciencia que Estados Unidos, Japón y la Unión Europea se gasten miles de millones de dólares en mantener unas actividades marginales que benefician a unos pocos de sus ciudadanos, pero devastan unos sectores agrícolas que son fundamentales para la paz y para el desarrollo de los países pobres», afirmó Horst Köhler, director del FMI.
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Köhler y el presidente del Banco Mundial (BM), James Wolfensohn, abrieron ayer en Washington una conferencia en la que pedirán a los participantes -donantes, países en desarrollo e instituciones-que comuniquen sus sugerencias sobre la mejor manera de hacer frente a la pobreza, el «reto más urgente del siglo XXI», según el director del FMI.
Las instituciones reafirmaron su compromiso con la lucha contra la pobreza en los países en desarrollo, aunque les pidieron que pongan en práctica políticas macroeconómicas de reforma para que esas estrategias puedan funcionar.
En la inauguración de la conferencia, el responsable del Fondo Monetario lanzó duras críticas contra la práctica de los países ricos de dar subsidios «que distorsionan el comercio en áreas en las que las naciones en desarrollo tienen ventaja, como la agricultura, las co-midas procesadas, los textiles, la ropa y las manufacturas ligeras».
Apertura
«La verdadera prueba sobre la credibilidad de los esfuerzos de los países ricos para combatir la pobreza reside en su voluntad de abrir sus mercados y dejar de lado esos subsidios que distorsionan el comercio», concluyó.
Desde que fue elegido hace casi dos años, Horst Köhler ha puesto un especial acento en la necesidad de que las naciones ricas abran sus mercados a los productos de los países en desarrollo, como un elemento fundamental en la lucha contra la pobreza. En el mismo sentido se ha expresado también James Wolfensohn, quien destacó además la importancia de que las estrategias de reducción de la pobreza, que apoyan los organismos multilaterales, sean elaboradas por el propio país que trata de luchar contra ese problema.
Las instituciones multilaterales se han mostrado convencidas de que todavía es posible alcanzar la meta de reducir a la mitad la pobreza extrema (la gente que vive con menos de un dólar al día) en 2015, la fecha fijada por las Naciones Unidas.
Sus responsables señalaron en Washington que en los dos últimos años -en que se ha puesto en marcha la nueva Estrategia de Lucha contra la Pobreza-se ha avanzado mucho en la concienciación de los países ricos y de los donantes, pero que todavía queda mucho por hacer.
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