Washington (Bloomberg) --Los dos principales dirigentes en materia agrícola en el Senado de los Estados Unidos enumeraron una serie de metas para un nuevo proyecto de ayuda al agro, en tanto los dirigentes de la Cámara Baja fijaron para la semana próxima la votación de una medida que proveería subsidios al sector por u$s 168.000 millones.
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En el Senado, los dirigentes dijeron que la política agrícola de los Estados Unidos debería proteger a los agricultores contra las caídas de los precios de sus productos y aumentar el gasto en los programas de conservación para evitar la erosión de los terrenos y reducir la contaminación del agua. Los subsidios agrícolas deben «dar una protección razonable contra los cambios dañinos en las condiciones económicas», dijeron los senadores Tom Harkin, demócrata de Iowa, y Richard Lugar, republicano de Indiana, en una declaración conjunta. Los legisladores estadounidenses están tratando de sustituir una ley agrícola promulgada en 1996 que fue diseñada para apartar a los agricultores de los subsidios federales.
En lugar de esto, varias cosechas cuantiosas y la escasa demanda del exterior han deprimido los precios durante cuatro años y llevado al Congreso a autorizar ayuda por u$s 30.000 millones para rescatar a la agricultura. Los dirigentes agrícolas del Senado hicieron su declaración al tiempo que los congresistas reanudaban los trabajos en un temario legislativo que, exceptuados los asuntos militares y de seguridad nacional, quedó en suspenso tras los ataques del 11 de setiembre a Nueva York y Washington.
En la Cámara de Representantes, el líder de la mayoría republicana, Dick Armey, de Texas, dijo que el cuerpo planea votar la semana próxima un nuevo proyecto agrícola que reemplazaría la ley que expira el año que viene.
Subsidios
Ese proyecto, aprobado por la Comisión Agrícola de la Cámara durante el verano bo-real, aumentaría los gastos en programas agrícolas y alimentarios en unos u$s 73.500 millones durante 10 años, sobre los u$s 95.000 millones de la ley actual. El anuncio de una votación en la Cámara Baja sobrevino al día siguiente de que una coalición de grupos agrícolas le escribió al presidente del cuerpo, Dennis Hastert, republicano de Illinois, que la agricultura «sigue experimentando precios históricamente bajos y mayores costos».
Un proyecto de estímulo económico debería conllevar la rápida aprobación de una nueva política agrícola, de acuerdo con la carta firmada por la American Farm Bureau Federation y grupos que representan a los productores de soja, trigo, algodón, leche, arroz y otros productos. En el Senado, Harkin y Lugar emitieron sus principios mientras la secretaria de Agricultura, Ann Veneman, se preparaba para declarar sobre la perspectiva de la Casa Blanca en cuanto a una reforma de los programas agrícolas.
La semana pasada, Veneman emitió una declaración de 120 páginas sobre política pública en que sugirió que los subsidios agrícolas habían llegado a ser demasiado generosos, y por tanto causantes de excesos de producción que deprimían los precios e inflaban los costos de los terrenos.
Con todo, es improbable que el Congreso estadounidense apruebe una nueva ley agrícola este año, porque los programas de la defensa han cobrado importancia primordial tras los ataques terroristas.
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