Grassi: otra "falla procesal"
Oscar Aguirre o «Gabriel», hoy de 21 años, dijo ser abusado por el padre Grassi el 6 de diciembre de 1996 y que por eso huyó de la Fundación sin ir a un programa de televisivo con otros ocho chicos.
Al negarle la prisión preventiva, el Tribunal sostuvo que la conducta procesal seguida por Grassi hasta ahora «lleva razonablemente a concluir que no se va a fugar y que no intentará entorpecer la investigación que se encuentra muy adelantada».
A partir de la semana que viene, cuando la jueza Mónica López Osornio corra vista del pedido de elevación a juicio a la defensa, los representantes de Grassi van a poder presentar oposiciones, nulidades, pruebas, testimonios y pedir nuevas indagatorias, en la clausura de la instrucción. La fiscalía ya no podrá agregar nada ante la jueza, durante esos 15 días, pero puede apelar la futura resolución.
• Sin sustento
Las vueltas procesales son porque la causa contra Grassi no tiene sustento legal. De siete presentados en «Canal 13» ya seis se cayeron y queda sólo el de Oscar Aguirre o «Gabriel». Morón no es Bahía Blanca, donde no temen juzgar a 52 piqueteros. En Morón temen a la izquierda (lo defienden y atacan a Grassi porque Aguirre es activista), temen a la prensa («Clarín» enfrenta riesgo de varios juicios si Grassi es desprocesado) y temen al resto de los propios judiciales de Morón (el fuero Penal en primera instancia a órdenes del fiscal general Federico Nieva Woodgate).
Por eso, por más evidencias que haya, las Cámaras de Apelaciones de Morón eluden, con artilugios judiciales, una definición para que sea en un juicio oral donde se absuelva al sacerdote y se diluya la fuerte presión de esos sectores mencionados.
Pero siguen produciéndose barbaridades jurídicas. Otra Cámara, Civil y Comercial a cargo del juez Severo Calosso, le quitó al menor « Ezequiel» a su propia hermana (también por «fallas procesales» en la tutoría) y ese chico terminó de nuevo en poder del tutor anterior, al que el menor acusó de haberlo llevado engañado a «Canal 13», donde «me hicieron la cabeza» (así declaró) para falsear haber visto abusos del padre Grassi y sustentar el complot jurídico-periodístico armado en Morón.
Hoy están «trabajando» a «Ezequiel» lejos de sus familiares. Tampoco podían permitir que caiga también «Gabriel», por más terminantes que sean las pruebas presentadas, y se desplome la acusación. Volvieron a excusarse en «fallas procesales». Sigue siendo increíble la falta de equidad, justicia y vigencia de la Constitución nacional en el departamento bonaerense de Morón.


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