19 de agosto 2004 - 00:00

Hacen falta más ideas para el Plan Ganadero

Vemos con esperanza e inquietud el plan ganadero que está a punto de lanzarse al ruedo.

Es de esperar que sea algo positivo, no una declaración enunciativa o un hecho político para algún funcionario, sino un disparador para toda la cadena del sector de ganados y carnes.

Pocas veces se dan casos como éste, en que la mayoría de los actores estamos de acuerdo en los diagnósticos.

Bajos porcentajes de destetes en el rodeo en el nivel nacional, bajo peso de faena, el menor del Mercosur: la res promedio no supera los 105 kg.


En el aspecto sanitario, estamos en un mapa cerrado de ventas, pues con la mejor carne, todavía jugamos en segunda división.

De ahí que la Oficina Internacional de Epizootias (OIE) acepte la condición de país libre de aftosa con vacunación, y entrar y permanecer definitivamente en el Primer Mundo debe ser un objetivo de dicho plan. Tampoco existe tipificación adecuada y los controles sanitarios no son iguales en todas las provincias.

El Plan Ganadero Nacional debe propender a potenciar la marca Argentina en el país y en el mundo.


Debe crear mecanismos y acciones concretas para combatir la evasión y la faena clandestina. También se deben clausurar los mataderos y colgaderos provinciales, sin excepción.

Será importante cuidar los cueros de nuestros vacunos y pagarle un plus al ganadero por el buen estado de aquéllos, para que alguna vez el productor sea socio y tenga aliciente con el recupero.

Una de las deficiencias en al actual mapa ganadero nacional se encuentra en la escasa promoción de distintos aspectos administrativos, impositivos y tasas, que necesariamente se deben complementar con la eficiencia productiva. A saber:

El importe abonado en concepto de tasa por hectárea a las comunas deberá ser estrictamente aplicado al mantenimiento y conservación de los caminos rurales; solamente se requiere aplicar el concepto de tasa como pago por contraprestación de servicios y no para financiar la rentas generales de las comunas.

Es fundamental mejorar el nivel de empleo rural. Desde el punto de vista de su capacitación laboral es necesario dotar al empleador de un sistema de incentivos fiscales (porcentaje de reducción de contribución patronal), según el grado de capacitación y especialización que se le brinde a su personal.

• Salud

También se deberá replantear la cobertura de salud del peón rural ya que en la actualidad el empleado rural se encuentra con una cobertura limitada. Está permitido el traspaso dentro de las obras sociales sindicales, pero el excedente mensual que se solicita lo hace prohibitivo.

Si bien lentamente está apareciendo nuevamente el crédito bancario a tasas de un dígito, sería fundamental coordinar con el Banco Nación un programa crediticio que contemple una tasa de interés no sólo acorde con la prima de riesgo, tiempo y ganancia del banco, sino con una política fijada por el Estado de retención de vientres y parición de terneros. Tengamos en claro que no estamos hablando de subsidios, pero si queremos recomponer el rodeo nacional y aumentar el peso de faena, no podemos hablar de créditos a 9% anual; nunca debemos olvidar que estamos en un sector de baja rentabilidad y de larga maduración de la inversión. Ya hace casi dos años que los bancos captan depósitos a 3% anual; fijémonos el tiempo que hemos perdido por inacción ya que se podrían haber otorgado créditos por retención de vientres a 4% anual, tasa acorde con los objetivos perseguidos por el plan.

Se debería otorgar la exención en el Impuesto a las Ganancias sobre el incremento de los kilos de faena de novillos obtenidos por encima de los 105 kg promedio de res o carcasa.


El modo de implementación es simple, ya que cada productor autoliquidaría la reducción en su respectiva liquidación anual del impuesto, sobre la base de los romaneos de playa, donde surgen con toda claridad los kilos faenados, siendo por demás claro y sencillo el control que la AFIP debería hacer.

Tenemos claro que la recaudación de impuestos es unos de los pilares fundamentales en la organización de un Estado de derecho.


Deberían replantearse las asimetrías de tasas en el Impuesto al Valor Agregado, y algunos productos veterinarios esenciales como los antiparasitarios externos e internos deberían ser eximidos del tributo.

Podría permitirse por un lapso breve (dos o tres ejercicios fiscales), a quien acredite la realización de ciertas inversiones en pos de mejorar la eficiencia productiva (como implantación de pasturas; reproductores; introducción de mejoras como aguadas, mangas, alambrados; etc.), otorgarle un sistema de amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias.


Si bien en la actualidad contamos en la Ley de Impuesto a las Ganancias con el sistema de valuación de hacienda por costo estimativo de revaluación anual con mayor beneficio fiscal para los establecimientos de cría en cuanto a la valuación de vientres, consideramos que para una mayor retención de vientres, éstos deberían ser excluidos de las existencias iniciales y finales a los fines de la determinación del costo impositivo anual (para evitar gravar resultados por tenencia), como también deberían ser excluidos del activo a los fines del Impuesto sobre la Ganancia Mínima Presunta o sobre los Bienes Personales, de corresponder.

Tan sólo con la exención impositiva propuesta sobre el aumento de kilos promedio res por encima de los 105 kg se estimulará salir de la meseta de producción anual de carne bovina que se mantiene peligrosamente en 2.600.000 toneladas.

(*) Presidente de Aprocaboa

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