20 de junio 2001 - 00:00

Hoy la producción porcina necesita de la promoción

Proyecto de ley de carnes porcinas
Proyecto de ley de carnes porcinas
En este mundo que ha superado la barrera de los 6.000 millones de personas, el consumo de proteína animal es fundamental para el desarrollo humano. Y dentro de este crecimiento, la proteína animal más consumida es la que se obtiene de la carne porcina, seguida de lejos por la proteína de los pescados y las aves y, más atrás, la de los bovinos. Hoy el promedio mundial de consumo de carne porcina está llegando a los 15 kilos per cápita por año, con una producción estimada para 2001 de los 93 millones de toneladas. Existen países que consumen la importante cantidad de 70 kilos por habitante (Dinamarca y otros países europeos), y 90% del consumo es en forma de carne fresca, siendo sólo 10% elaborado.

Excepciones

La Argentina y Uruguay son las dos excepciones a nivel mundial que contradicen total-mente estos números. En nuestro país, con un consumo de 8 kilos anuales por habitante, solamente 13% es en forma de carne fresca (1 kg/hab./año, que representa sólo 20 gramos/hab./ semana). En encuestas realizadas en distintos lugares del país, más de 90% de la gente afirma que es una de las carnes más sabrosas. Pero también las encuestas arrojaron cifras altas en el concepto de que la carne porcina es mala para la salud, aumentando el colesterol y, ante todo, relacionando el cerdo con el chancho de basural. Estos últimos conceptos, totalmente erróneos, caen por el piso cuando nos damos cuenta de que es la carne más consumida en el mundo, y que países como Dinamarca, con alto poder adquisitivo, llegan a los 70 kg/hab./año (cabe señalar que los problemas cardíacos en Dinamarca son 20% inferiores a nuestro país).

Asimismo, por el uso correcto del mejoramiento animal, de la calidad en los alimentos que consumen los animales, de las inversiones en instalaciones y la capacitación de personal, se obtuvieron ejemplares que disminuyeron la cantidad de grasa de la res o la canal, y es importante que la comercialización del cerdo se realice sobre la base del magro de la res (es la única especie a la que se le fija el precio por la cantidad real de carne, y este control se hace por mediciones objetivas). Actualmente, la carne de cerdo ofrece el más bajo colesterol, posee menos calorías, tiene el más alto índice de potasio (recomendable para personas hipertensas) y sigue siendo la más sabrosa. Todas estas razones nos llevaron, hace más de un año y medio, a presentar, en la Cámara de Diputados, un proyecto de ley para la promoción de la carne porc ina. Las principales ideas son las siguientes:

1- Se forma un instituto con la representación de todos los sectores involucrados en la cadena de valor. Todos los puestos de los representantes son ad-honorem.

2- Se forma un fondo con el aporte del sector privado (producción e industria) y sin ninguna contribución estatal.

3- El objetivo primordial del instituto es la promoción de las cualidades de la nueva carne de cerdo nacional, mediante acciones de marketing y comunicación social.

Este proyecto se aprobó por unanimidad en la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados y hoy está en ese trámite en las comisiones de Justicia y Comercio. Comparado con otros proyectos de promoción de distintos sectores (carne vacuna, leche, ovinos, etc.), tiene las ventajas de:

1-
Contar con el aval de todo el sector (no existen disidencias entre las entidades, la asociación y la industria), demostrado en las reuniones que por competitividad se realizaron en la Secretaría de Agricultura.

2- No fijar precios. 3- No requerir el aporte monetario estatal, y aunque para algunos parezca una ley más,
puede ser una de las herramientas fundamentales que genere el desarrollo sustentable de toda la cadena de valor.

 Faena

Una importante cadena de supermercados multiplicó por 6 la faena de cerdos en los últimos 8 meses para ser vendidos en sus bocas de expendio. Vale destacar que el precio de góndola es muy atractivo para los consumidores; y la calidad, excelente.

La Asociación de Productores de Porcinos lanzó un
sistema de certificación de granjas, marcando diferencias en la calidad, la sanidad y la higiene de la carne para garantizar la seguridad de la cadena agroalimentaria del cerdo y su trazabilidad.

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