25 de octubre 2007 - 00:00

Intervención en Liniers restó transparencia

La producción de ganado vacuno se encuentra en un proceso contradictorio: por un lado,un consumo interno altamente demandante; y por el otro, un marcado intervencionismoestatal que afecta el crecimiento de la actividad.
La producción de ganado vacuno se encuentra en un proceso contradictorio: por un lado, un consumo interno altamente demandante; y por el otro, un marcado intervencionismo estatal que afecta el crecimiento de la actividad.
La producción y comercialización de ganado vacuno en la Argentina se encuentra inmersa en un proceso a todas luces contradictorio. Muestra, por un lado, un consumo interno altamente demandante y mercados internacionales que cada vez producen menos y compran más, y por el otro, un marcado intervencionismo estatal, preocupantes inversiones de capital extranjero y elevada faena de hembras que conspira contra el crecimiento de la actividad pecuaria.

Nuestra historia marca que somos un país proveedor de alimentos por naturaleza, quizás el más dotado para responder a la demanda de los mercados mundiales. Pero debido a los desaciertos de la política oficial en materia ganadera observamos con estupor que Brasil, importador de carne argentina hacia finales de la década de los noventa, se convirtió en el mayor exportador mundial; que Uruguay pasó la barrera de los 1.000 millones de dólares exportados, y que la Argentina, primero cerró su exportación y luego la cuotificó, en aras de abastecer a un mercado interno que no recibió los beneficios prometidos.

La intervención sobre la operatoria en el Mercado de Liniers, que actuó sobre los precios del ganado, mostró los errores de una política oficial que no sólo perjudicó a los extremos de la cadena -productor y consumidor-, sino que atentó contra el libre juego de la oferta y la demanda, restándole transparencia.

El contexto internacional muestra que aquellos países que hasta no hace mucho tiempo eran tradicionales exportadores, hoy se han convertido en importadores, aumentando sensiblemente la demanda de carne, situación que le genera a la Argentina una excelente perspectiva.

La presencia de las brasileñas JBS-Friboi y de Marfrig, de la estadounidense Tyson Foods y de la multinacional Cargill demuestra que la ganadería argentina tiene futuro y que es un buen negocio.

Esto se corrobora observando que estas empresas extranjeras están aumentando progresivamente la compra de plantas frigoríficas de exportación, tanto en el país como en los vecinos (Uruguay, Paraguay y Chile), concentrando la mayor parte del mercado exportador de carnes.

En la Argentina, esta situación se ve reflejada al día de hoy en una participación de 13% sobre el total de la faena y en 30% de la Cuota Hilton, y está en análisis la incorporación de otras 4 o 5 empresas importantes.

  • Desaliento

    El sector ganadero, fundamentalmente el dedicado a la cría, desalentado por las continuas medidas intervencionistas oficiales que no le permiten planificar el futuro, no sólo no está dispuesto a invertir para mejorar la productividad y el crecimiento del stock, sino que está buscando una rentabilidad mayor en la agricultura, en particular-en la soja, desarrollando emprendimientos propios o alquilando sus tierras total o parcialmente y liquidando sus rodeos con destino a faena por razones económicas.

    Esta situación queda demostrada con la faena de vientres (vacas, vaquillonas y terneras) que se está registrando desde hace nueve meses, según estadísticas de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA). Durante los primeros seis meses de este año alcanzó a 46,4% de la faena total, pero en términos absolutos se faena un más de hembras que en el mismo período de 2006. Según apreciaciones de operadores de la cadena cárnica, existiría una importante presencia de vacas y vaquillonas preñadas en la faena.

    Planteadas las luces y las sombras de la ganadería argentina, sólo nos queda trabajar más allá de la coyuntura. La labor conjunta entre el sector estatal y el privado debe ser el artífice de la recuperación pecuaria de nuestro país, mediante la puesta en marcha de medidas que garanticen previsibilidad, credibilidad y libertad de mercados.
  • Dejá tu comentario