Cada vez son menos las bodegas mendocinas que permanecen en manos argentinas, y en los últimos años se destacó el surgimiento de joint-ventures entre dueños de tradicionales viñedos con empresas extranjeras, que se vieron obligados a fusionarse o vender su parte para enfrentar la crisis económica.
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Sin embargo, el presidente del Centro de Bodegueros de Mendoza, Ricardo González Villanueva, aseguró que la identidad de los vinos argentinos «no se está perdiendo», ya que las bodegas «están comprometidas a difundir en el mundo un producto tan particular como es el vino de esta región». «Lo notable es que en su mayoría, los inversores son vitivinicultores que vienen a la Argentina atraídos por las excelentes condiciones climáticas, y además se preocupan por posicionar el origen argentino», expresó el directivo también impulsor de la Ruta del Vino en Mendoza.
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