La inflación golpea los costos de la producción agropecuaria
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El frigorífico del creador de Paty entró en concurso con deudas millonarias
Las explotaciones agropecuarias sufren distorsiones en sus gastos por aumentos en costos impositivos.
Las primeras empresas en ganar, en realidad, han sido las exportadoras, que tuvieronsus costos pesificados y sus ingresos dolarizados. Ergo, buenas ganancias; luego, las empresas de la construcción, como también la industria nacional promovida/ protegida. El ingreso bruto, que es la contraparte del producto bruto, se concentró en las ganancias de esas empresas y es de ahí donde se explica la recuperación económica. Sólo hubo unos pocos y dosificados aumentos salariales otorgados por decreto, pero no son la causa principal de la inflación. Es claro que existe una franca distribución regresiva del ingreso. Ahora que reapareció la inflación, mal crónico de hace más de 50 años, vale la siguiente pregunta: ¿la economía se ha recuperado o ha crecido en términos reales?; y, ¿la recaudación fiscal ha crecido también en términos reales?
Los productores de las provincias, especialmente de esas provincias, son los que más pagan por las retenciones, porque sus producciones principales son las que más tributan y porque sus gobiernos no reciben un peso en concepto de coparticipación por las retenciones. Es más sano subir el valor fiscal de los inmuebles rurales o, si se quiere, la alícuota del mismo impuesto, como también es más sano eliminar las retenciones. Uno se pregunta: ¿no pueden hacer nada en materia de política agropecuaria y fiscal de sus respectivas provincias? Salvo la jocosa idea de perseguir a inquietas y escurridizas parejitas enamoradas en los hoteles alojamiento del gran conurbano bonaerense y, ahora en el verano, a los turistas con autos que quieren respirar un poco de aire fresco y olvidarse del sometimiento al FMI.
Se canceló la deuda con «el demonio y causante de todos nuestros males», aunque si se revisan algunos titulares de principios de los '90, el FMI estuvo en contra de la convertibilidad. La cancelación se hizo, como siempre y como corresponde, con dinero de otros: de los productores, de los más necesitados, de los ahorristas que se quedaron con poco o nada.
• Nuevo mito
Es bueno cancelar deudas y desvincularse del FMI, además con un gran impacto creando un nuevo mito urbano,pero, ¿es necesario, es más económico? ¿El país, en su conjunto, gana? Lo necesario es eliminar las retenciones, sobre todo si se desea aumentar el Impuesto Inmobiliario como también es necesario restituir los reintegros a las exportaciones, que son, nada más ni nada menos, la devolución de los impuestos indirectos que cobra el Estado en sus distintos niveles. Esto provoca, junto con las retenciones, una disminución del tipo de cambio real que ya no es tan real como hace tres años. Este reintegro nunca tuvo que ser eliminado, está en contra de las más elementales normas del comercio internacional, no se deben/pueden exportar impuestos. Ha trascendido que, al que se porta bien, el Ministerio de Economía de la Nación devuelve lo quitado arbitrariamente. Ese caramelo recibió el sector avícola contra la promesa de bajar los precios. Dividir para reinar, vieja y conocida estrategia, pero no hubo rebelión en la granja. Al contrario, los pollos y las gallinas lo interpretan como un gran logro sectorial. Muy mal señores dirigentes de los avicultores por dejarse intimidar y ceder individualmente; no tienen sentido de grupo ni de gremio para defender los intereses del campo. ¿Quién los defenderá cuando el mismo benefactor, ante la imposibilidad de contener la inflación, presione nuevamente para «bajar» los precios, pero esta vez con importaciones?



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