La producción no tiene problemas, el problema es de los productores
Las economías regionales están todavía peor, porque con un gasoil de 53 centavos, traer insumos hacia Tucumán o Salta, llevar producción a los puertos o aceiteras instaladas a 1400 km, hacen más inviables los esquemas. Aquellos que están atados al mercado interno, como la producción azucarera, sufren de exceso, porque el mercado interno está retraído, hay 14 millones de argentinos por debajo de la línea de pobreza, 4 millones sin trabajo. Los que dependían del tipo de cambio brasileño se vieron obligados a bajar los costos, de allí la crisis del poroto, y esto tiene que ver con la discrepancia de paridad cambiaria existente entre Brasil y Argentina. Defendemos el Mercosur, pero hay que resolver varias cuestiones dentro de su esfera.
Todo esto va haciendo cada vez menos viables las economías regionales, en las cuales se declama que hay que resolver los problemas, pero pasan gobiernos y legisladores, terminan los mandatos de los diputados nacionales de las respectivas regiones, y nadie resuelve nada. La pobreza estructural se agudiza en San Miguel de Tucumán o Rosario de la Frontera, es igual en Cuyo o el NEA y peor aún en la Patagonia. La pampa húmeda, que tiene ventajas comparativas marcadas, también sufre los efectos, aunque sean algo más suaves. La producción no tiene problemas, el problema es de los productores.
No nos generan grandes expectativas; fue él quien instaló esta política económica, que dejó como saldo 120.000 productores menos y los ya referidos 14 millones de argentinos pobres; además, aunque tiene un discurso distinto a Machinea, por cuanto dice que el problema no es de ajuste fiscal, sino de competitividad, suena a falsedad, como que es eso es lo que la gente y especialmente el sector empresarial quieren escuchar. Habla de aranceles, de políticas activas, de una distinta política fiscal, pero lo primero que advertimos es un impuestazo a la transferencia bancaria. Dice que va a eliminar impuestos distorsivos, pero lo hará en el plazo de un año, de manera que mientras tanto hay que pasar el temporal, y un año en estas circunstancias puede ser mucho tiempo. Dice que va a utilizar una política arancelaria para proteger los bienes de consumo final en indumentaria, alimentos, etc,; si esto se hace es un acierto, pero es algo que la FAA viene planteando desde hace años. O se protegen los productos alimenticios, y empiezan a desaparecer de las góndolas las pastas de Italia y las papas fritas de EEUU, o este país no tiene destino, y para saber esto no hace falta ser economista, lo digo yo, que soy chacarero. Uno va al supermercado en Bs. As., Rosario o cualquiera de las ciudades importantes de Argentina, y la mitad de los alimentos que se ofrecen, son importados. Italia, y esto me llamó la atención, abastece con su producción de trigo el 40% del consumo interno, y uno encuentra en la góndola fideos de Italia. En nuestro país las góndolas desbordan de pastas foráneas, cuando tenemos un excedente de 10 millones de Tn de trigo. En el país de la harina, el pan y la carne, uno se da con productos cárnicos europeos enlatados, a causa de esta ortodoxia liberal que pregona que abriendo la economía, bajan los costos; eso es un verso, porque no bajan los costos, ganan los intermediarios, ganan los importadores. Se da por tierra con la industria nacional, no le sirve nada más que a unos pocos, aquellos que le dieron sustento político a Menem en su momento, y que se lo brindan a quien sea, mientras ellos hagan buenos negocios. Si esta política no resuelve los problemas de la pequeña y mediana industria, de los productores y trabajadores, no nos brinda perspectivas de futuro.
Hay cosas de Cavallo que no se conocen con exactitud, y hay ajustes al gasto público que él sabe que debe hacer, la diferencia con López Murphy es que no lo dice. Es más inteligente, sabe que se produciría una reacción política fenomenal, como la que terminó con su antecesor, y entonces al ajuste lo concretará gradualmente, hay que estar preparados. Que no queden dudas, va a seguir habiendo desocupados, continuarán la conflictividad social y los ajustes.
¿Y entonces?.
Hay que tener en claro que hasta que se recomponga el mercado interno y el país vuelva a consumir, hace falta una política de subsidio. En el corto y mediano plazos hace falta subsidiar, se necesita una decisión estratégica de sostener a los poroteros, a los minifundistas cañeros, a los tabacaleros y sojeros; para sostener esto hay que poner recursos y pronto, porque de lo contrario habrá que ponerlos luego en La Matanza, en el gran Rosario, o en el gran Córdoba. O se atacan las causas o se sufrirán los efectos, con una enorme conflictividad social.
¿De dónde saldrán esos recursos, por ejemplo para el NOA?.
Para que esos recursos vengan al NOA, alguien tiene que perder. Quienes hoy ostentan esa concentración de riquezas, tienen un poder político muy fuerte, son los que sostuvieron a Cavallo y Menem y condicionaron al gobierno de la Alianza. Ese poder sólo puede enfrentarse con el poder de la organización, de la gente. No alcanza con un movimiento agropecuario fuerte, hay que vincularse con los demás sectores. Este congreso realizado en Tucumán, por ejemplo, pretende expresar la voluntad de distintas organizaciones. Solos, aislados, esperando que otros tomen la posta no se resuelven las cosas, hay que organizarse, con cámaras regionales, Tucumán vincularse con Salta, Jujuy, Santiago del Estero, y donde no existan organizaciones, crearlas. Quien piense que se salva reconvirtiéndose, de cañero a productor de limones o kiwi, está equivocado.

