1 de enero 2004 - 00:00

La soja salva al agro

En el cuadro adjunto, correspondiente a la zona sur de Córdoba, se presentan los márgenes de los cultivos de trigo, maíz, girasol y soja, tanto para el productor que siembra en su campo como para quienes siembran en campos de terceros. Se han tomado como referencia los precios estimados a cosecha 2004.
Los resultados proyectados son, hoy más que nunca, meramente indicativos puesto que, en materia de rindes, habrá una gran dispersión de situaciones en función de condiciones climáticas que fueron sumamente adversas al momento de la siembra. No solamente hubo atraso en la fecha de siembra, sino también reemplazo de potreros previstos originariamente con maíz que pasaron a soja. Las condiciones de humedad del perfil tampoco fueron las ideales, de modo que la conjunción de ambos factores derivará seguramente en menores rindes. De la comparación entre resultados para los distintos granos gruesos surge que la soja y el girasol siguen siendo los cultivos más rentables, no sólo por los montos por hectárea sino fundamentalmente por tratarse de cultivos cuyos costos de implantación son más bajos que los de maíz.
El alza de la soja en los últimos días, como consecuencia del problema de la “vaca loca”, que ha generado un inmediato incremento en la demanda de harinas vegetales, potencia las buenas perspectivas para la oleaginosa, al menos para el ciclo 2003/’04. Para más adelante, habrá que ver cómo se recompone la producción mundial (especialmente en los Estados Unidos), pero, por el lado de la demanda, todo indica que seguirá firme.
La siembra en campos arrendados 2003/’04, que arrancó con valores de arriendo altos en relación con los precios a cosecha que se manejaban al momento de planificación de la campaña, volverá a ser rentable para quienes han sembrado soja, puesto que aquellos arriendos caros ahora parecen baratos en relación con los precios proyectados para la oleaginosa.
Pero no solamente el productor se “salvará” con la soja. Para el Estado, los mayores ingresos provenientes de ese cultivo (totalmente fuera de presupuesto) son una bendición.
La contracara de la soja es el panorama inciertopara la ganadería, puesto que una sola “vaca loca” en Estados Unidos ha conseguido alterar los mercados mundiales de la carne: no sólo se cierran para dicho país los mercados de exportación, sino también caerán el consumo interno y sus importaciones. Bueno sería que los recursos que el Estado gana por la soja se reinviertan de inmediato en reforzar todos los controles para que no exista ninguna posibilidad de que aparezca una “vaca loca” en nuestro país.

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