Lácteos: retenciones no llegan al sector
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En vez de eso, el Estado nacional ha destinado $ 9 millones por año para financiar el denominado Programa de Apoyo al Sector Tambero, que prevé el subsidio de la tasa de interés de créditos al sector, otorgados a cinco años. Es decir, que está previsto desembolsar desde el Tesoro nacional un máximo de $ 45 millones, o sea 19% de lo recaudado.
¿Qué se podría hacer con los $ 234 millones efectivamente ingresados a las arcas públicas? Hacer una hectárea de un buen silo de maíz cuesta entre $ 1.200 y $ 1.500 considerando costos de implantación, picado y confección del silo (números aproximados). Ergo, se le podría «regalar» a los productores tamberos entre 150.000 y 200.000 hectáreas de maíz para que hagan reservas forrajeras.
Una hectárea de este maíz puede rendir 30.000 kilos de materia verde. Considerando que una vaca de alta productividad sobre un verdeo de avena puede requerir 15 kilos de silaje (en materia verde) por día, más el concentrado (base grano de maíz), con esta superficie se podría suplementar a no menos de 2,5 millones de vacas en ordeñe durante 120 días.
¿Cuánta más leche se podría producir con 200.000 hectáreas adicionales de silaje? Con una agresiva política de promoción exportadora, sumada a los factores macroeconómicos (tipo de cambio) y facilidades para la producción, fácilmente se podría acelerar el proceso virtuoso de incremento de la productividad, volcando más oferta hacia el mercado externo (y manteniendo los precios a raya) y capturando las oportunidades de la necesidad del mundo por proteínas animales.



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