13 de abril 2001 - 00:00

Las ventas de carne al exterior cayeron 23% en sólo dos meses

La crisis de la aftosa provocó una profunda grieta en la industria frigorífica argentina. Luego del cierre de la Unión Europea a las carnes nacionales, el Instituto Interamericano de Cooperación Agrícola (IICA) en su informe de coyuntura, instó a los países del Cono Sur a llevar un sólo reclamo a los organismos internacionales para que se eliminen las barreras para-arancelarias.

La perspectiva actual del sector agropecuario argentino es «horrible», indicó el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y agregó que en este primer trimestre «no se podría haber comenzado peor» por la crisis de la aftosa y la caída de precios del sector oleaginoso.

Las afirmaciones están contenidas en el informe de coyuntura del primer trimestre de este año que elaboró el Departamento de Estudios Agroalimentarios de la institución.

No obstante, expresaron que en enero pasado «las exportaciones agroalimentarias crecieron 8 por ciento respecto de enero de 2000, ascendiendo a $ 1.043 millones, 52 por ciento del total exportado por el país».

El incremento se discrimina en «un aumento de 39 por ciento en los productos primarios y una baja de 12 por ciento en las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA)».

Respecto de los mercados, indicaron que «el Mercosur y la Unión Europea (UE) se mantuvieron como destinatarios de 50 por ciento» de las exportaciones agroalimentarias; «Medio Oriente creció 14 por ciento, mientras que el sudeste asiático y el NAFTA perdieron entre ambos 6 por ciento de participación».

Oleaginosas

Sobre la «caída del 'buque insignia' de las exportaciones argentinas (el sector oleaginoso)», sostuvieron que se debe a la «enorme producción del aceite de palma africana y la política de China de comprar el poroto de soja y procesarlo en casa», en detrimento de las importaciones de «aceites y harinas de soja».

En relación con la producción de la campaña de granos 2000/ 2001, indicaron un «extraordinario aumento en soja y más moderado en trigo, compensado por fuertes caídas en girasol, maíz y sorgo granífero».

Con referencia a la ganadería vacuna, destacaron la «crisis aguda» por la que atraviesa debido al rebrote de la aftosa y sus consecuencias sobre las exportaciones que «bajaron 25 por ciento en el primer bimestre», en valor, y 23 por ciento en volumen.

Asimismo, el IICA expresó que «es increíble que la Unión Europea cerrara sus puertas a las carnes argentinas» cuando «nos seguía comprando bajo el viejo status (libre de aftosa con vacunación») dado que «no había reconocido a la Argentina como libre sin vacunación».

Tras recalcar el carácter de «medida para-arancelaria» de la aftosa, el organismo americano hizo un llamado a los «países del Cono Sur, principal cuenca ganadera del mundo a llevar una sola voz unificada a los foros internacionales para cambiar las actuales reglamentaciones».

Sobre tales regulaciones sanitarias y comerciales indicaron que son «imposibles de cumplir en un mundo globalizado y con enorme intercambio de bienes y personas».

«Prueba de ello es que se detectaron focos de aftosa en lugares tan distantes como
Gran Bretaña, Irlanda del Norte, Holanda, Francia, Mongolia, Taiwán, Sudáfrica y Brasil», añadieron.

En cuanto a los otros sectores productivos, resaltaron la
caída de la producción de lácteos en 2000, sin «cambios significativos para 2001»; la desaceleración de la avicultura por la baja del consumo; y que la producción y el consumo de porcinos se mantienen sin cambios.

Según el IICA, el
sector frutícola registró algunas mejoras como el aumento de 17 por ciento de la producción de cítricos en 2000 respecto de 1999, y la producción «excepcional» de fruta de carozo en Mendoza. Mientras que el índice EMI (Exportaciones de Manufacturas Industriales) alimentario del primer bimestre del corriente fue «2,6 por ciento inferior al de igual período de 2000, el nivel más bajo de los últimos 26 meses».

Por otra parte las «exportaciones MOA (Manufacturas de Origen Agopecuario) cayeron 12 por ciento», siendo la industria
oleaginosa, lácteos y las carnes rojas los «sectores más afectados».