2 de enero 2002 - 00:00

Los frigoríficos esperan relanzar sus exportaciones

A principios de 2000 la Asociación de Industrias Argentinas de Carnes (AIAC) propuso al nuevo gobierno un programa para alcanzar exportaciones de carnes bovinas por u$s 1.500 millones/año en el año 2003. La expansión de la actividad como resultado del aprovechamiento de las oportunidades de los distintos mercados, crearía unos 25.000 puestos directos de empleo adicionales y aportaría significativas contribuciones previsionales y fiscales, derramando sus beneficios en el interior del territorio nacional (productores, fletes, veterinarias, consignatarias, etc.). Para ello se proponía consolidar la condición de país libre de aftosa y remover un conjunto de obstáculos internos y externos a la competitividad. La propuesta cayó en saco roto.

Mercados

El evitable reingreso de la aftosa condujo a la pérdida de los mercados y de puestos de empleo preexistentes y, además, postergó el logro de estos objetivos provocando un grave daño al sector y a la economía nacional.

La equivocada política sanitaria tuvo las siguientes consecuencias:

Pérdida de 5.000 puestos de trabajo directos en el sector industrial
.
Pérdida de exportaciones por u$s 50 millones/mes (u$s 600 anuales) por cierre de mercados.
u$s 3.500 millones de depreciación de las existencias ganaderas por disminución de precio del ganado en pie.
Proyección de u$s 1.500 millones/año de caída de facturación global (-30%).
· Pérdidas en recaudación fiscal y previsional.

Pérdida de credibilidad de la Argentina como proveedor confiable en el mercado mundial.

El sector enfrenta problemas de competitividad originados principalmente en equivocadas políticas domésticas (la aftosa, la evasión y el régimen de exportación de cueros sin curtir son casos emblemáticos) y en menor proporción en políticas proteccionistas o de subsidios a las exportaciones en el mercado mundial.

En consecuencia, visualizamos una política para el sector que contiene acciones dirigidas a remover las limitantes que impiden alcanzar adecuados niveles de rentabilidad y de competitividad en esos dos frentes. En el interno, mediante políticas adecuadas en las jurisdicciones nacional, provincial y municipal. En el externo, recuperar la credibilidad y desarrollar una agenda negociadora que permita mejorar las condiciones de acceso comercial y sanitario a los distintos mercados.

Para obtener rápidos resultados y recuperar las pérdidas económicas y de empleo comentadas, se identifican las siguientes prioridades:

1) Eliminar la aftosa mediante un ajuste técnico, normativo y gerencial del programa en curso. Por su importancia económica (apertura de mercados) es fundamental alcanzar y mantener en el tiempo, la meta de cero casos en el territorio nacional
.

2) Avanzar en la ejecución de los componentes del plan de competitividad suscripto por las provincias y la SAGPyA el 4 de mayo. En ese acuerdo las autoridades de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y San Luis y de la Nación se comprometen a:

«Diseñar e implementar medidas tendientes a disminuir la evasión impositiva y previsional»
.
«Fortalecer las negociaciones internacionales desde el punto de vista sanitario y comercial tendiente a lograr la recuperación y confiabilidad de los mercados.»

«Trabajar en forma conjunta para la definición de un
estándar único para productos cárnicos de exportación y consumo doméstico.»

«Desarrollar mecanismos y diseñar estrategias conjuntas público-privadas tendientes a la apertura y desarrollo de mercados para los productos cárnicos argentinos.»


Las provincias se comprometen, por su parte, «a la eliminación del Impuesto a los Ingresos Brutos y a gestionar ante los municipios la exención o reducción de tasas municipales». En el orden nacional se prevé que la recuperación de la actividad económica general será muy lenta. Contrariamente, la reposición de los mercados para las carnes permitirá una reacción rápida por parte de la industria exportadora, garantizando altas tasas de generación de empleo y de ingreso de divisas.

La industria está preparada para hacer este aporte al país, cuenta con planes de inversión para aumentar sus capacidades industriales y comerciales para hacerlo
.

Los productores han demostrado que saben y pueden hacer su aporte eliminando la aftosa. Confiamos que el Estado en esta oportunidad ajustará las políticas públicas para cumplir eficazmente con sus indelegables roles.

Este es el primer paso para recuperar el espacio perdido y para poder, una vez erradicada definitivamente la aftosa del territorio y reestablecida la confianza como proveedor en el mercado mundial, relanzar el promisorio y malogrado proyecto del año 2000.

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