Las fuertes tormentas registradas durante noviembre afectaron sensiblemente las plantaciones bonaerenses de trigo, así como a otras zonas del país que ya arrastraban problemas sanitarios y de calidad.
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De acuerdo con datos suministrados por el Ministerio de Agricultura y Producción de Buenos Aires, a causa de estos temporales se perdieron más de 150.000 hectáreas de las casi 3,3 millones implantadas en el territorio provincial. En los informes semanales de la Secretaría de Agricultura que muestran la evolución del cultivo a nivel nacional, ya se descuenta como área pérdida 223 mil hectáreas de las 6,15 millones estimadas oficialmente como superficie sembrada. Este cálculo contempla la situación medida a fines de noviembre, cuando sólo se había cosechado 21% de la superficie total, comparado a 17% registrado a igual fecha del año pasado, según indica la consultora Granos del Paraná.
En la anterior temporada 2001/'02, también afectada por desfavorables condiciones climáticas, el área perdida totalizó 268 mil hectáreas, extensión que podría todavía ser superada en la actual campaña. En relación con el estado del cultivo, la Secretaría califica el mismo entre bueno y regular en 10 de sus 34 delegaciones, las que abarcan 1,62 millón de has que representa 26% de la superficie sembrada. En contrapartida, se califica la condición como muy buena en sólo dos Delegaciones (Cañada de Gómez y 25 de Mayo) con 252 mil hectáreas.
Si bien algunos informes privados son menos pesimistas, ciertamente estamos lejos de concluir un campaña triguera favorable en cuanto a producción, aseguró la consultora. Computando un rendimiento similar al registrado en la temporada 2001/'02 de 22,4 qq/ ha y pérdidas que no superen las ya estimadas, se puede proyectar una producción de 13,3 millones de toneladas, es decir, 2,2 millones por debajo de los 15,5 millones de toneladas cosechadas en la tempo-rada previa.
Con este volumen de producción, nuestro saldo exportable se ubicaría en los 8 millones de toneladas, la cifra más baja desde el ciclo 1998/'99 cuando la producción alcanzó a 12,4 millones de toneladas y el saldo se ubicó cercano a los 7 millones de toneladas.
La comercialización del remanente exportable se está desarrollando a un ritmo lento como consecuencia de dos factores principales: a) la agresiva competencia que están mostrando en esta temporada los países del este europeo, fundamentalmente Ucrania y Rusia, y b) la ausencia de Irán como comprador de primicia en nuestro mercado. El incremento de producción en los ex integrantes de la Unión Soviética impulsó un aumento de su participación en el mercado de exportación de trigo (en la actual temporada supera 20% del mercado) y está compensando en exceso la menor oferta estacional derivada de la drástica caída de la cosecha australiana, la que se estima en 10 millones de toneladas frente a las 24 millones del año pasado. La ausencia de Irán en nuestro mercado responde a una importante baja en su necesidad de importación, asociada a un conflicto diplomático que no termina de cerrarse; por lo cual no deberíamos esperar compras de ese destino en esta temporada. Las ventas al exterior de trigo argentino de la nueva cosecha ascienden a 2,2 millones de t, concentradas en el destino Brasil, frente a 4,7 millones de t registradas a igual fecha de la temporada pasada. En el contexto mundial e interno previsto para el ciclo 2002/'03, la colocación de los seis millones de toneladas restantes enfrentan como oportunidad un precio competitivo en el mercado mundial, que podría comenzar a elevarse en la medida que se comience a agotar la oferta proveniente de Europa Oriental, concluyó el informe.
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