24 de octubre 2002 - 00:00

Malo: se retrasa el Instituto de Carnes

La Argentina tiene 2 toneladas de granos por habitante y 1,5 vaca per cápita. Sin embargo, en el país que con razón se llamó supermercado del mundo hay hambre, desocupación y una profunda recesión.

Evidentemente de esto no saldremos si sólo nos quejamos y no damos el diagnóstico y tratamiento adecuado. Al apostar todos los días a la producción, con trabajo, coraje y esfuerzo, vemos que algo se puede hacer.

La Argentina es el principal desaprovechador de mecanismos existentes para mejorar la producción y comercialización.

En Aprocaboa, desde 1993 venimos luchando para jerarquizar la carne bovina argentina. Luego de años de trabajo con muchas idas y venidas se sancionó a fines del terrible 2001 la Ley 25.507, del Instituto de Promoción de Carne Vacuna.

Vemos con fastidio y preocupación que todavía no se haya puesto en marcha tan vital herramienta para toda la cadena ganadera nacional.

Aquí no pueden prevalecer los intereses particulares sobre el sector. Es prioritario y fundamental para el instituto creado y que todavía inverna definir el producto carne vacuna.

El mismo se debe hacer poniendo especial énfasis en la naturaleza, en la calidad de nuestros rodeos, en la capacidad de nuestros hombres y en la profesionalidad e idoneidad de los frigoríficos habilitados.

Para lograr todo esto la experiencia fatídica de la aftosa, no la debemos olvidar jamás.

El SENASA no es una cuestión menor, hay que preservarlo de los vendavales políticos y debe ser un organismo a la vanguardia del aseguramiento de calidad en todos los niveles; por ello consideramos que en el instituto
hay que trabajar mancomunadamente con el SENASA y este con el Instituto. Ambos ideando y monitoreando una trazabilidad que le confiera valor agregado a la producción y una adecuada evaluación y tipificación de redes hoy ausente. Definido el producto, hay que producirlo, de ahí la imperiosa necesidad de ser eficientes. No podemos seguir produciendo en la meseta de las 2.600.000 toneladas carne res con hueso por año.

El ejemplo de Australia lo debemos imitar, no nos olvidemos que ellos con bastantes cabezas menos que nosotros son el primer exportador mundial.

Todos sabemos que hoy ocupamos una posición menor en el contexto cárnico mundial, no llegando a superar 6%. Debemos aumentar los pesos de faena e índices reproductivos.


A la producción hay que venderla y direccionar todo hacia la presión de la demanda, de allí que no omitamos en el instituto a las amas de casa.

• Subsidios

Por otro lado, los países miembros del Fondo Monetario Internacional subsidian su producción. Acá eso no ocurre, se la esquilma y explota con las retenciones. Consideramos vital lograr un aumento de cuotas y beneficios en el comercio internacional para ayudar a pagar nuestros compromisos, o mejor dicho la impericia de algunos que hipotecaron el sueño de todos. Esto se lograría trabajando en forma armoniosa y criteriosa con la Cancillería, de allí la importancia que Relaciones Exteriores participe en el Instituto, como un pasaporte que abre puertas y no lleva valijas de vacaciones.

Afortunadamente Cancillería es miembro del Consejo Asesor del Instituto, pensamos que tiene que tener un rol trascendental en el mismo. Usando convenientemente estos mecanismos y organismos existentes, podremos imponer más fácilmente la
marca Argentina en el mundo, y darle trabajo y comida a un sin número de connacionales que la están pasando mal.

El campo no debe subsidiar a nadie. Nuestro sector es el motor para el despegue de la economía argentina, si se le echa el combustible adecuado. No retenciones, no impuestos abusivos, no confiscación del esfuerzo. Los corrales son para trabajar, no para echar mano a los ahorros y seguir convirtiendo a nuestra economía en un maniquí del terror. Mucho se habla de los futuros candidatos, pero poco escuchamos de propuestas serias y concretas para el sector agropecuario.

Nos preguntamos: ¿por qué no poner un cupo mínimo en todas las listas de diputados y senadores con trayectoria probada en el terreno agropecuario? ¿Por qué no tener un mínimo de 20% en todas las listas, o acaso no somos un país agrícola-ganadero? Esto que también se extrapole a la industria.

El campo no está contra la industria. El campo está contra el despilfarro, la inoperancia, la frivolidad.

Es inaudito no tener un Ministerio de Agricultura y otro de Industria; si queremos desarrollo debemos tener voz y voto en las decisiones diarias.

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