15 de enero 2008 - 00:00

Mayor inversión en la soja de segunda

Muchos productores prefieren invertir en la soja de segunda siembra -implantada en diciembre-, precedida por un cultivo de invierno que además de trigo puede ser colza, cebada, lenteja y semillas de pasturas, según advierten técnicos.

«La Argentina seguirá siendo un mar de soja, pero en vez de primera -sembrada en noviembre-será de segunda, con siembra en diciembre si se afianza la modalidad del doble cultivo que se está diversificandodel trigo a otras posibilidades», aseguró el ingeniero Alfredo Rojas.

La tendencia del doble cultivo en la Argentina se había dejado de lado en algunos sectores tentados por los rendimientos de la denominada soja de «primera» contra la cual conspiraba el trigo que se cosecha en diciembre.

La creciente compactación de los suelos, la salinidad y la desaparición de nutrientes básicos comenzó a hacer girar la rueda en otro sentido, analizaron los especialistas.

Un asesor técnico de un semillero multinacional dijo que hay productores que ya han desistido de sembrar soja de primera porque han optado por asegurarse dos cultivos: el de invierno y el de verano.

  • Pruebas

    «Lo importante de la tendencia es que los productores decidieron comenzar a probar con cultivos de invierno como la cebada, colza, arveja, lenteja y semillas para pasturas además del trigo», admitieron en desde una firma de la localidad bonaerense de Rojas que se dedica a cultivos no convencionales y orgánicos.

    El crecimiento de la soja de segunda también está motivada por el alza en el precio del trigo que podría continuar en la próxima campaña ya que Estados Unidos no aumentó la superficie sembrada con el cereal de invierno en la proyección esperada.

    La cebada cervecera (por contrato con una firma) al igual que la colza tiene un ciclo más corto que el del trigo, lo que facilita que la siembra de soja de segunda sea un poco antes, entre fines de noviembre y principios de diciembre.

    El uso de la maquinaria agrícola es también determinante en la tendencia, ya que durante dos campañas agrícolas consecutivas la cosecha de maíz coincidió con la de soja y hubo dificultades con la disponibilidad de cosechadoras.

    Algunos megagrupos de siembra comenzaron a rotar -indicó un especialista-y decidieron probar en invierno con trigo (60%), maíz (30%) y el resto de las hectáreas con cebada, y le siguieron otros productores medianos.

    En este esquema de rotación hacia la soja de segunda, que las contingencias climáticas también impulsan, aparecen variedades de semillas de ciclos más cortos que responden bien a las distintas exigencias.
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