7 de marzo 2001 - 00:00

Medidas sanitarias de Chile por BSE

Santiago de Chile (DPA) El gobierno chileno ordenó al Servicio Agrícola Ganadero (SAG) de Chile sacrificar a la brevedad 64 ejemplares bovinos de origen europeo que ingresaron al país en 1998, como una forma de evitar la eventual aparición del llamado mal de la «vaca loca».

Así lo señaló al diario chileno «La Tercera» el subsecretario de Agricultura, Arturo Barrera: «Lo que le hemos pedido al SAG es estudiar la posibilidad de eliminarlos (a los vacunos) para despejar cualquier duda».

«Lo que estamos haciendo aquí es casi un exceso de celo», explicó Barrera, ya que el riesgo de contagio es prácticamente nulo. El problema es que según estudios españoles, la enfermedad se caracteriza por un período de incubación de cuatro a cinco años. El SAG tomaría en cuestión de horas la decisión de sacrificar, incinerar y enterrar estas cabezas de ganado, procedimiento exigido por la Oficina Internacional de Epizootias (OIE).

El 8 de enero de 1998 ingresaron al país 106 vaquillonas procedentes del sur de Dinamarca. De esa partida, actualmente 64 vacas permanecen vivas. En los últimos días, la rápida propagación de focos de fiebre aftosa en Europa, obligó al SAG a reforzar los controles fronterizos para impedir el ingreso de la enfermedad a Chile.

Los agricultores locales se declararon la semana pasada en estado de alerta, ya que la Argentina
con 30.367 toneladas importadas de carne bovina en 2000 es el principal abastecedor de este producto en Chile, país libre del virus desde 1981. Productores chilenos acusan al gobierno argentino y a las autoridades sanitarias de ese país, de actuar de forma «negligente y torcida», ocultando información clave del rebrote de fiebre aftosa en ese país.