10 de mayo 2001 - 00:00

Medir el potencial de las tierras agrícolas

En los tres próximos decenios el suministro mundial de alimentos crecerá más aceleradamente que la población, aunque la subnutrición seguirá estando muy extendida. Esa fue la principal conclusión de Agricultura: Hacia el 2015/30, informe de la FAO. Sostienen las previsiones multicitadas de este informe, meses de arduo trabajo en un proyecto conjunto de la Dirección de Fomento de Tierras y Aguas (AGL) del Departamento de Agricultura de la FAO y el Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA). Con un nuevo método de evaluación de los recursos agrarios denominado Zonificación agroecológica mundial (ZAEM), el proyecto logró combinar un enorme volumen de conjuntos de datos de climas, suelos y terrenos que abarcan casi la totalidad de la superficie de la Tierra. El resultado fue la evaluación de la idoneidad de los cultivos y la productividad de las tierras del planeta entero. Agricultura 21 pidió detalles a Freddy Nachtergaele, de la Dirección de Fomento de Tierras y Aguas.

¿Qué es el sistema de ZAEM?


En colaboración con el IIASA, la Dirección de Fomento de Tierras y Aguas ha elaborado durante los últimos 25 años una metodología de zonificación agroecológica (ZAE) que brinda un marco para caracterizar las condiciones de los climas, suelos y terrenos pertinentes a la producción agrícola. El sistema de ZAE se ha utilizado en muchos países -comprendidos Bangladesh y Canadá- para evaluar el potencial de la producción agrícola. Gracias a la revolución informática -disponibilidad de bases digitales de datos mundiales de parámetros del clima, topografía, suelos, terrenos, cubierta vegetal y distribución demográfica- el planteamiento de ZAE ha adquirido un carácter mundial. Esta información permite además de revisar y mejorar los procedimientos de zonificación agroecológica ampliar sus evaluaciones de idoneidad de los cultivos y productividad de las tierras a los medios templados y boreales. Ahora ya es posible evaluar el potencial agrícola de todo el mundo.

En pocas palabras ¿en qué consiste la metodología de ZAEM?


El sistema de ZAE contiene tres elementos básicos. El primero se denomina tipos de utilización de tierras, que son sistemas selectos de producción agrícola con relaciones definidas entre insumos y gestión, y exigencias ambientales específicas de acuerdo a los cultivos y características de adaptabilidad. El segundo es el clima desde el punto de vista geográfico, datos de suelos y terrenos, combinados en una base de datos de recursos de tierras. El tercer elemento y fundamental es el procedimiento utilizado para calcular las cosechas potenciales mediante una correspondencia entre los cultivos y las necesidades ambientales de los tipos de utilización de tierras con las características del medio ambiente contenidas en la base de datos.

¿Qué contiene la base de datos ZAEM de recursos de tierras?


Para formar la base de datos de superficies agrarias se utilizó el Mapa Edafológico Mundial digital FAO-UNESCO, que tiene más de 9,2 millones de celdas de latitud/longitud, además de cuadros de asociación de suelos y características, una base de datos sobre distribución de pendientes, y una sección de distribución a partir de once clases globales de cubierta vegetal.
Respecto al clima, se utiliza un conjunto de datos reciente sobre clima mundial compilado por la Dependencia de Investigación del Clima de la Universidad de East Anglia, con promedios del clima del periodo 1961-90, así como datos anuales del periodo 1901-1996, que se utilizan para caracterizar cada celda de medio grado desde el punto de vista de los climas térmicos, perfiles de temperaturas, sumas acumuladas de temperaturas, duración de los periodos de crecimiento y déficit de humedad. Las pendientes de los terrenos se obtuvieron de Global 30 Arc Second Elevation Database, base de datos elaborada por el Eros Data Center de USGS. En IIASA se aplicaron reglas a partir de las diferencias de altura de las celdas vecinas de la cuadrícula para compilar la distribución de pendientes territoriales, con siete clases de extensión media de las pendientes.

¿Cómo evaluaron la productividad agrícola?


Respecto a las tierras de secano se utilizó un modelo de equilibrio de aguas para cuantificar el inicio y duración del periodo en el que hay suficiente agua disponible para sostener el crecimiento de los cultivos. Se utilizaron las condiciones de humedad de los suelos junto con otras características del clima, como las radiaciones y la temperatura, en un modelo simplificado de crecimiento de los cultivos para calcular la producción potencial de biomasa y el rendimiento. Para evaluar la productividad de las tierras con irrigación se utilizó la duración del periodo de temperaturas favorables al crecimiento de los cultivos para hacer corresponder la duración del ciclo agrícola y calcular la producción de biomasa y el rendimiento.
Las cosechas potenciales calculadas se combinan en forma semicuantitativa con una serie de factores de reducción, directa o indirectamente relacionados con el clima (como plagas y enfermedades), y con las condiciones de los suelos y el terreno. Los factores de reducción, sucesivamente aplicados a las cosechas potenciales, varían de acuerdo con el tipo de cultivo, clima,
suelo y condiciones del terreno, y supuestos relativos a los insumos y la gestión. Para determinar el potencial de productividad de las tierras de regadío se supuso la existencia de recursos de aguas de buena calidad, así como una infraestructura de irrigación instalada. En otras palabras, los procedimientos identifican las zonas donde el clima, los suelos y la fisiografía permiten una agricultura de regadío, pero no evalúan la disponibilidad de un suministro suficiente de agua. Pero la ZAE mundial podría enlazarse fácilmente con información de las cuencas hidrográficas para definir los límites de la disponibilidad de agua.

¿Cuáles fueron los principales resultados del estudio del ZAE mundial?

Tomando en cuenta el clima actual y los principales tipos de cultivos contemplados en el ZAE mundial, y estableciendo las condiciones óptimas en los niveles de insumos bajo, medio y alto, concluimos que poco más de una cuarta parte de la superficie de la Tierra puede considerarse "suficientemente apta" para la agricultura. Esto representa un 20 por ciento de territorio de los países desarrollados, y un 30 por ciento de la superficie terrestre de los países en desarrollo. Este cálculo general de tierras con potencial agrícola comprende el doble de la superficie cultivada en 1994-96, según las estadísticas de la FAO. A partir de esto se ha confirmado que los recursos de tierras y el clima de la Tierra son adecuados para satisfacer las necesidades de alimentos de una población mundial de 8 900 millones de personas, según las proyecciones para el año 2050.
Sin embargo no se anticipa que la superficie cultivada -a escala mundial- crezca mucho. La mayor parte del aumento de la producción futura de alimentos se dará a través de mejoras en el uso de insumos y la tecnología, en especial en las regiones en desarrollo donde la brecha entre las cosechas efectivas y el potencial sigue siendo muy amplia. En realidad, por motivos ambientales no sería deseable que aumentara mucho la superficie cultivada, por las evidentes consecuencias para la biodiversidad y los ciclos biogeoquímicos mundiales.

Mundialmente, por lo menos, la perspectiva es alentadora


Mundialmente sí, pero hay muchas regiones donde el potencial agrícola de secano ya se ha agotado, sobre todo en algunas partes de Asia. A partir de la información disponible, el planteamiento de ZAEM calcula que 10 500 millones de hectáreas -equivalente a más de tres cuartas partes de la superficie terrestre mundial- presenta limitaciones más bien graves para la agricultura de secano. Suponiendo la disponibilidad de recursos de aguas, apenas cerca del 1,8 por ciento de las zonas áridas e hiperáridas se evaluaron como tierras de primera para cultivar cereales de irrigación. En conjunto, el análisis concluye que apenas el 3,5 por ciento de la superficie agraria puede considerarse totalmente libre de factores limitantes. Sólo en algunas partes de Europa la proporción de condiciones fundamentalmente sin limitaciones llegó a 20 por ciento o más.

¿Qué planes hay para la ZAEM?


Actualmente hay mucha experiencia en la aplicación de la ZAE a nivel nacional, regional y mundial, y nos parece una fuente de información completa para las personas encargadas de tomar las decisiones, sobre todo para las organizaciones nacionales e internacionales que se ocupan de la agricultura, tierras y aguas, seguridad alimentaria, variación del clima y cambio climático. Aparte de refinar en general la metodología básica y la información, queremos incluir datos sobre los recursos de aguas en la base de datos de ZAEM, y utilizar el sistema llamado Climate and Human Activities-sensitive Runoff Model (CHARM) del IIASA para mejorar la evaluación del potencial de producción de regadío a nivel de la cuenca hidrográfica. También estamos organizando estudios específicos de ZAE del efecto en la variabilidad del clima y la seguridad alimentaria en el Cuerno de África, África Meridional, Bangladesh y China.