Mejorar y fomentar la educación rural
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Debemos cambiar la cultura del zafé, eximí, pasé, etc., por el conocimiento constructivo, por qué aprendo y para qué aprendo. Los maestros deben ser verdaderos ejemplos en toda su conducta y no esperar que éstos suplan las deficiencias del hogar en afecto, conducta, etcétera. Hay que enseñar sobre bases sólidas y proyectos realizables. No le puedo exigir al hijo de un peón que sea abogado o médico, pero sí que en lugar de peón aspire a ser capataz o mayordomo.
El despreciar el oficio nos hizo perder población en el campo y aumentar las villas en los centros urbanos.
Es vital comprender el rol de la maestra rural, que en un medio alejado en una misma aula cobija a distintos chicos con nivel dispar de enseñanza. Aunque parezca mentira, a estos verdaderos próceres se los castiga injustamente con salarios no dignos que ni siquiera llegan a tiempo. Para salir del apure piquetero y facilismos de subsidios a costilla nuestra (los productores) consideramos que ha llegado la hora de honrar las escuelas rurales, fomentar las escuelas terciarias con especialización agropecuaria, donde debería tener en sus cuadros como docentes a aquellos productores que les vaya bien y transmitan al chico la cultura de lo posible, de lo realizable. Basta de resentimientos, basta de frustraciones, ese pizarrón gigante que es la Argentina lo debemos escribir y formar entre todos, pero para eso es indispensable formación y educación. Para lograrlo se requiere trabajo, voluntad y, si cabe, sufrimiento. Si no se aprende y mama de chico, será muy difícil de lograr. Porque apostamos al cambio, el futuro está en la juventud, pero a ésta hay que enseñarle y educarle, no regalarle.
Otro ítem a no olvidar es la seguridad, sin ella es imposible desarrollar ningún plan. También la cobertura médico asistencial debe ser la adecuada, con ella ordenada y con una alimentación acorde, la enseñanza y educación serán posibles.
Seguramente hoy nos rechazarán por hacerles sentir el esfuerzo, pero esta sana transpiración nos la agradecerán eternamente y, por supuesto, el país que se pondrá de pie y andará.


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