6 de enero 2004 - 00:00

México modifica su perfil en el mercado

México (Bloomberg) - Luego de ocho años en los que las importaciones mexicanas de carne de res de Estados Unidos se octuplicaron, los ganaderos de México podrían recuperar parte de la cuota del mercado local que perdieron ahora que el país congeló la importación de carne de res de EE.UU. por temor a la enfermedad de las «vacas locas».

La prohibición para la carne de res estadounidense, que representó más de un cuarto del consumo de carne de res de México, podría hacer que ganaderos mexicanos críen hasta la madurez a algunos del 1,4 millón de terneros vendidos anualmente a Estados Unidos, dijo Gustavo Torres, presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas. Hasta la veda, el ganado era engordado en Estados Unidos, en donde los costos de alimentación son menores, y algunas reses eran enviadas de vuelta a México como carne vacuna luego de ser sacrificadas. «No deberá haber escasez de carne de res en el corto o mediano plazo en México», dijo Torres en una entrevista.

«Tenemos suficiente capacidad para abastecer al mercado por cuenta propia.»

No obstante, los precios de la carne de res al mayoreo están subiendo en un país en el que la carne vacuna es un producto básico usado en platillos como enchiladas, tacos y un guisado llamado puntas de filete. Juan José Garza, director de ventas de Bocados MG, una compañía de Monterrey que vende carne procesada a consumidores y comedores empresariales, dijo que está pagando 14 por ciento más por la carne de res luego de que los empacadores subieron sus precios por temor a que los ganaderos no puedan aumentar lo suficiente las ventas como para satisfacer la demanda.

«Ahora tenemos que conseguir lo que podamos en el mercado -dijo Garza-. Los precios tal vez suban más, quién sabe hasta dónde.» El director de Bocados dijo que están pagando 41 pesos (u$s 3,66) el kilo por un lado de la res que costaba 36 pesos antes de la prohibición.

Confirmación

Las autoridades estadounidenses confirmaron el 23 de diciembre un caso de enfermedad de las «vacas locas» en el estado de Washington, lo que llevó a México y a otros países que son grandes importadores de carne de res de EE.UU., como Japón y Corea del Sur, a prohibir la carne estadounidense. Se piensa que la enfermedad de las «vacas locas», un mal degenerativo del cerebro conocido como encefalopatía espongiforme bovina, o EEB, causa una variante humana letal, la enfermedad Creutzfeldt-Jakob, a la que se atribuyen 120 muertes.

Es improbable que las importaciones de países como Australia reemplacen el suministro estadounidense debido a la demanda de
Japón, Corea y otros importadores significativos de carne de res que prohibieron la de EE.UU., dijo Torres. México impone un arancel de 25 por ciento a las importaciones de carne de res de países que no tienen acuerdos de libre comercio con la nación. Además, México prohíbe la importación de carne de res de la Argentina y Brasil, los dos exportadores de carne de res más importantes de Latinoamérica, porque su historial de fiebre aftosa constituye un riesgo.

«Si no abren la frontera para fines de enero, la carne va a costar mucho en México y la gente no podrá comprarla», dijo Raymundo Cantú, dueño de Bodegas de Productos Internacionales SA, la empacadora de carne más grande de Monterrey, una ciudad industrial ubicada al norte de México. Minoristas y empacadores mexicanos como Cantú dijeron que les preocupa que los ganaderos no puedan cubrir la falta de importaciones de carne de res de EE.UU., que en 2001 aumentaron a 339.000 toneladas desde 42.000 toneladas en 1995, según estadísticas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación. La producción mexicana de carne de res para consumo local aumentó 10 por ciento, a 1,3 millón de toneladas en el mismo período.

«No pienso que en la actualidad exista la infraestructura para engordar al ganado que el mercado requiere», dijo Cantú, que ha estado importando 50 por ciento de las 6.000 toneladas de carne de res que vende al mes

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