24 de mayo 2001 - 00:00

Nuevas normativas sobre el transporte de materias primas mejorarían la competitividad argentina

El sector agropecuario durante los últimos diez años aumentó en forma sorprendente cantidad producida, en una gran variedad de productos que integran la canasta alimenticia, que ofrecemos tanto, al mercado interno, como el internacional. Con respecto a los granos y el algodón la producción creció en un 65% con respecto a los primeros años de la década del 90, según el informe de la Sociedad Rural Argentina (SRA).

La entidad afirma que del total producido de granos en el país, aproximadamente el 10% es consumido en los propios establecimientos agropecuarios, por lo tanto, el 90% restante utiliza diversos medios de transporte para llegar a los diferentes destinos.
Aproximadamente el 75% utiliza el transporte por carretera, es decir cerca de 50 millones de toneladas y alrededor de 8 millones de toneladas utilizan al ferrocarril, y alrededor de 11 millones de toneladas se almacenan en chacra.

Por otra parte la distancia promedio, sumando al flete corto (de la chacra al almacenaje), el flete largo (desde el almacenaje a destino final), tendería a los 295 kilómetros.

Estos datos arrojan una primera estimación de transferencia de recursos de los empresarios rurales a las empresas de transporte cercano a los $ 1.134 millones de pesos, a los que deben sumarse otros $ 62 millones en concepto de flete corto, de las toneladas transportadas por ferrocarril y a las almacenadas en chacra, de esta manera se llega a un monto que ronda los $ 1.200 millones por año.

Pero lamentablemente las normativas vigentes sobre el transporte de granos, entre otros productos que también se verían beneficiados, no han avanzado como para acompañar esta expansión productiva, y en consecuencia la incidencia del costo de transporte sobre los granos es muy elevada.

Las nuevas tecnologías en transporte de carga por carretera, en cuanto a tipo de los camiones y acoplados, (que aumentan la capacidad de carga), hoy están disponibles en los países que son nuestros principales competidores del ámbito regional e internacional.

En la argentina la falta de la reglamentación pertinente, para autorizar la utilización de estos camiones de transporte especiales, resta competitividad a nuestros productores de materias primas alimenticias, y con ello, se reduce los ingresos de los empresarios rurales y se limita la expansión de la frontera productiva.

Actualmente en nuestro país se permite transportar por camión hasta un máximo de 31 toneladas, a excepción, de los permisos especiales que se otorgan en algunas oportunidades, como es el caso de la minería.

En los Estados Unidos, la cantidad de toneladas transportadas por camión con materia prima alcanza a las 58 toneladas, es decir casi el doble que aquí; en Canadá este volumen asciende a las 68 toneladas, más que duplicando a la nuestra; similar característica presenta nuestro mayor socio del Mercosur, Brasil, permitiendo cargas por unidad de transporte que oscilan entre las 50 y 63 toneladas, dependiendo del tipo de vehículo; mientras que en Australia, que no es la más comparable con la nuestra, el transporte por camión llega a las 150 toneladas.

Las razones de permitir estos niveles de carga son obvias: La primera es la reducción del costo de transporte para los sectores productivos de materias primas y combustibles, entre otros; la segunda, es el menor deterioro de la infraestructura vial, la cual se fundamenta en la mejor distribución del peso transportado por eje de cada vehículo y la mayor velocidad de avance de este tipo de transportes; la tercera, es la mejora en la seguridad vial y la fluidez del transito, por la menor cantidad de camiones y los menores tiempos de sobrepaso entre ellos, entro otras razones de mayor tecnicismo, como es la relación de Caballos Vapor por tonelada transportada.

Recuperar la competitividad de nuestro país y la rentabilidad de los sectores productivos es primordial, en virtud de ello, es necesario lograr avances en las normativas viales para permitir reducir los costos de transporte, cuya incidencia sobre el ingreso de los productores, imposibilita en muchas oportunidades el envío de los productos desarrollados en las economías regionales y la posibilidad de diversificar su producción.

Similar situación se observa para la ganadería bovina y ovina, que no pueden llegar a los mercados concentradores por las distancia a recorrer.

La introducción de nuevos vehículos de transporte, con nueva tecnología y menor costo, significaría una reducción en las tarifas del orden del 15%, esto si bien parece escaso, es parte de la sumatoria para brindar mayor competitividad al agro argentino. En el ámbito nacional significaría reducir el costo del transporte solamente para los granos, en el orden de los $ 180 millones, sin considerar el ahorro en el mantenimiento de las rutas, la mejora en la seguridad vial que brinda este tipo de transporte y la mayor competencia entre los distintos medios de transporte.

De emitirse la reglamentación que permita la utilización de los camiones especiales mencionados, significará en el futuro, que aquellos empresarios del transporte que deseen y puedan invertir en estos vehículos también se verán beneficiados, por el menor tiempo por viaje y la mayor demanda que tendrán al poder ofrecer un mejor servicio a menor costo.