Los buenos precios del girasol cambiaron la lógica de los productores que en esta campaña se basó en un mayor uso de tecnologías y diversificación en las fechas de siembra.
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Por el momento, se cosecharon cerca de 462 mil hectáreas de girasol, 17,1% de los 2,7 millones de hectáreas implantadas. El rendimiento medio para la oleaginosa estaría alcanzando hasta ahora los 18,6 quintales por hectárea, « superior en 450 kilos por hectárea a igual fecha en campaña 2006/2007», de acuerdo con el informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Esta vez, el girasol dio la nota en la provincia del Chaco. Por un lado, el clima dividió la siembra en dos fechas, una a fines de julio y la otra hacia setiembreoctubre. Según el asesor local Jorge Kisur, las de julio anduvieronmejor que las tardías, que sufrieron el déficit hídrico y comenzaron a cosecharse con rindes más bajos. «Lo de las dos fechas de siembra no se había visto antes en la región, pero una de las razones fue el precio del girasol», aclaró Kisur.
El otro dato llamativo tiene que ver con el crecimiento de la siembra directa. «Lo más común en el Chaco son las siembras convencionales. Pero este año, también el precio modificó el manejo e hizo que, a diferencia de otros años, se hiciera más directa sobre soja e incluso sobre algodón» explicó Kisur.
En el aspecto sanitario, los lotes sembrados en las primeras fechas no tuvieron problemas; sin embargo, los tardíos sufrieron la aparición de roya negra, sobre todo en las variedades susceptibles. En general, en el Nortese usaron pocos fungicidas y los rindes de los primeros lotes cosechados oscilaron entre los 1.700-1.800 kilos por hectárea contra perspectivas de 1.300 kilos por hectárea para las segundas fechas de siembra.
Para Néstor Rossi, otro de los referentes girasoleros del área que va del Norte de Santa Fe hasta Chaco, uno de los aspectos para destacar en esta campaña son las buenas condiciones para la definición de materia grasa, sobre todo temperaturay baja incidencia de enfermedades de fin de ciclo, como phomopsis.
«Al final de campaña nos sorprenden rendimientos que oscilan entre los 1.800 y 3.200 kilos por hectárea», comentó Rossi para aclarar que hubo un trabajo de ajuste de densidades ( alrededor de 5.500 plantas por hectárea) y de fertilización en siembra directa. Se usó azufre y nitrógeno. Se agregó fósforo hacia el Este y se enfatizó el nitrógeno hacia el Oeste.
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