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27 de octubre 2008 - 00:00

Por la crisis, bajaron los alquileres de los campos

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Los arrendamientos de los campos bajaron entre 20% y 50%, mientras se afianza la tendencia de trabajar a «porcentaje la próxima campaña», ante la caída en el precio de los commodities en medio de la feroz crisis financiera internacional.

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«Todavía hay operaciones sin cerrar y quedaron campos sin alquilar», dijo el titular de Agroprecisión, Sebastián Villena. El asesor explicó que muchas de las renegociaciones se realizan a la baja y en lotes de muy buena actitud de entre 14 y 16 quintales de soja la hectárea (1,4 y 1,6 toneladas). Tal como anticipó Ambito Financiero semanas atrás, el proceso se debe a la caída en la rentabilidad de la actividad agrícola, producto de la baja de las cotizaciones internacionales de los granos, que retrocedieron en dólares y en precios en el caso de la soja casi 50%. La crisis se traslada a los alquileres, también a causa de la suba de los insumos.

Villena, desde su base de operaciones en Pergamino, aseguró que «los campos de regular a baja aptitud han disminuido los precios de los contratos de alquiler entre 20% y 30%».

«En zonas como el sur de Entre Ríos y el sudoeste de Buenos Aires bajaron de 10 quintales a entre 4 y 6 quintales» de soja la hectárea, analizó.

René Pollak, dueño de una inmobiliaria rural en territorio cordobés, aseguró que debió bajar «arrendamientos de unos campos en el sur entrerrianos de 11 a 7 quintales».

En las primeras charlas entre arrendatarios y arrendadores en los primeros meses del año se manejaban valores de 20 quintales de soja por hectárea en la zona núcleo, incluso de 24 quintales y parecía razonable.

Pero no fue así porque la soja a $ 730 la tonelada está muy lejos de los u$s 600 de principio de año: «Casi todo se ha vuelto a negociar con bajas de entre 20% y 35%», afirmó Villena.

Se calcula que en el país 60% de las actividades agrícolas se realiza en campos alquilados, mientras en Entre Ríos esa cifra trepa 20% más.

Es importante ordenar el proceso que ocurrió en 2008. El prolongado conflicto agrario por las retenciones fijas, sumado a la feroz sequía, demoró las transacciones.

Cuando se arrendaron campos, los preciosse pactaron 20% y hasta 50% más que la renegociación actual.

La crisis llevó a que algunos de los propietarios que antes trabajaban la tierra por sus propios medios, cedieran ante las ofertas arrendatarias.

También ocurrió lo contrario: muchos contratistas se apresuraron a intentar negociar la devolución de los alquileres porque la siembra en campos arrendados les significa rentabilidad negativa.

El proceso terminó con «la consiguienteconcentración» porque los «pools reciben más oferta de tierra» para alquilar, afirmó Villena.

Los grupos que tienen la posibilidad de negociar insumos pueden producir 10 toneladas por hectárea de maíz para hacer frente a los costos de arrendamiento, añadió Juan Manuel Garzón, economista de la Fundación Mediterránea.

«El año próximo van a realizarse contratos a porcentaje según las hectáreas trabajadas y los rendimientos», opinó el delegado de la Federación Agraria de Paraná, Alfredo Bell.

Los rindes este año son bajos y la rentabilidad para los pequeños y medianos productores es dudosa.

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