9 de mayo 2001 - 00:00

Positivo: el agro de Uruguay recibe medidas de apoyo

Montevideo (de nuestra agencia) - Con un impuesto de 3% a las ventas de productos nacionales e importados, el gobierno financiará las medidas de apoyo al agro y la exportación, afectados por la reaparición de aftosa en el país.

Con el impuesto se financiará una rebaja de aportes patronales a la seguridad social y de impuestos a los sectores agropecuario e industrial, confirmando lo anunciado por Ambito Financiero la semana anterior. Se estima que el nuevo tributo recaudará u$s 150 millones anuales de ingresos finales y cubrirá también una rebaja de 10% en el precio de venta del gasoil, uno de los principales insumos agrícolas. A los productores se les refinanciarán, además, sus deudas con la banca estatal a través de la nueva aplicación de un régimen de bono cupón cero, que recién integrará el pago del principal a los cuatro años de pactada la opera-ción. Los productores venían reclamando una solución a sus problemas de rentabilidad y endeudamiento bancario y la situación se agravó con la aparición de fiebre aftosa en el Uruguay, lo que ha implicado en el corto plazo la suspensión de la matanza y de las ventas de ganado y la pérdida de mercados del circuito no aftósico por u$s 100 millones anuales.

Las gremiales agropecuarias analizaban ayer el impacto de las nuevas medidas, que consideraban «positivas», aunque «insuficientes», según adelantaron calificados voceros. El agro significa 10,1% del total del PBI uruguayo y en los últimos dos años tuvo caídas en el nivel de actividad que alcanzaron a 7,8% en 1999 y 2,5% en 2000. El problema, que ahora se agrava con la aparición de la aftosa, se arrastra desde hace varios años. Las cifras oficiales indican que el agro en el Uruguay paga cada vez menos impuestos, pero las dificultades no se superan. En 2000, la presión fiscal, medida con relación al PBI sectorial, cayó de 9,5% a 7,8% y se pagaron u$s 18 millones menos de impuestos, comparando con 1999.

Perjuicios

La caída principal se observó en los impuestos que gravan la tierra, que bajaron 23% respecto de 1999 y 38% en relación con los niveles de 1998, según datos oficiales. Durante todo 1999 y hasta mediados de 2000 los productores reclamaron medidas para mejorar su rentabilidad, en especial a partir de la baja de los precios inter-nacionales de algunas mate-rias primas, de la devaluación del real en Brasil a comienzos del año y de la prolongada sequía que afectó a la ganadería y a la agricultura. Esta evolución de la carga fiscal favorable a los intereses de los productores agropecuarios respondió, por un lado, a la necesidad de apoyo frente a circunstancias externas e internas adversas, pero, por otro, a esos constantes reclamos de las gremiales del sector y sus repercusiones políticas.

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