El primer objetivo de la industria láctea fue lograr la plena participación del gobierno nacional -de todas las reparticiones con intervención en el tema-. Asimismo, se logró también un rápido y efectivo apoyo de los gobiernos de las principales provincias lecheras. Así se abrió una primera instancia de acercamientos, de la que participaron solamente los gobiernos de la nación y de las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, con el gobierno de Brasil, y también con la denunciante, la Confederación Nacional de la Agricultura (CNA).
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La pregunta es porqué la industria láctea argentina -ante la solidez de sus argumentos- no optó por la vía legal que ofrece la Organización Mundial de Comercio (OMC)?. Es decir, rechazar de plano los argumentos de Brasil y solicitar la constitución de un panel de expertos de dicha organización mundial. Fueron dos factores los que finalmente pesaron en la decisión colectiva del grupo de industriales lácteos.
En primer ligar, cualquier planteo ante la OMC, aún cuando finalmente se resolviese en forma favorable a nuestros intereses, tardaría no menos de 18 meses, plazo durante el cuál nuestras exportaciones estarían sujetas a la imposición de derechos anti-dumping. En segundo lugar, siempre se percibió que la voluntad gubernamental favorecía la idea de una "solución negociada", lo que también influyó en la decisión que finalmente se tomó.
Se realizaron un par de rondas de conversaciones entre representantes de la industria láctea argentina, acompañados por funcionarios técnicos del gobierno nacional, y representantes de la CNA, también acompañados por funcionarios brasileños. En principio, la CNA pretendía la vigencia de un precio mínimo FIJO de exportación a Brasil, independiente de la variación de los precios internos en dicho país, y también de los precios internacionales. La oferta inicial de la industria láctea argentina fue garantizar como nivel mínimo de precio de exportación a Brasil el nivel de precios internacionales, cualquira fuese este.
Finalmente, se llegó al acuerdo que las empresas lácteas argentinas presentaron formalmente el 14 de febrero, y que en sus aspectos principales consiste en un compromiso de precios que tienen las siguientes cláusulas. Se establece un precio mínimo de exportación a Brasil igual al precio reportado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) para operaciones del norte de Europa. En la zafra (octubre-marzo) se tomará como referencia el precio mínimo de la banda que publica el USDA, y en la entrezafra (abril-septiembre) se tomará como referencia el promedio del mínimo y máximo de la banda. El precio internacional de referencia (mínimo o promedio, según corresponda) será actualizado mensualmente.
Se establece una "garantía de precios" de 1900 dólares por tonelada para la leche en polvo entera, que funciona de la siguiente manera. Cuando el precio internacional (nivel mínimo de la banda USDA) sea superior a 1900 dólares por tonelada, se tomará como referencia dicho precio. Cuando el precio internacional (nivel mínimo de la banda USDA) sea inferior a 1712 dólares por tonelada, se establece un precio mínimo de exportación de precio internacional por 1,11.
El acuerdo tendrá una duración de 3 años, período durante el cuál se suspende la imposición de derechos anti-dumping y luego del cuál se termina la investigación y todos los efectos que de ella se deriven.
¿Cuál es el impacto que tendrá este acuerdo sobre las exportaciones de productos lácteos a Brasil?. Para responder a esta pregunta, es necesario distinguir entre dos períodos de bien diferentes a lo largo del año, el de la zafra (octubre-marzo), que es cuando se produce el pico de producción de Brasil, y la producción se equipara casi con el consumo interno brasileño, y el de la entre-zafra (abril-mayo), cuando el consumo excede largamente la producción de dicho país.
Durante la entre-zafra, como Brasil es importador neto, el precio interno en Brasil es equivalente al precio internacional más el arancel externo de ese país, que en este momento es del 27%, por lo que la Argentina "en teoría" mantiene su preferencia frente a terceros países, ya que como nosotros estamos obligados a vender al precio internacional más en el peor de los casos- el 11%. El problema que puede presentarse en esta época es ante una diferencia en los precios reportados internacionalmente con los precios que efectivamente puedan lograrse por operaciones de exportación originadas desde Argentina. Tampoco pueden descartarse operaciones subfacturadas desde terceros orígenes, que también tendrían como consecuencia la eliminación de la preferencia Mercosur.
Durante la zafra, sin embargo, es cuando se presentarían los mayores problemas, ya que al igualarse o acercarse- la oferta y la demanda brasileña, los precios s fijan en dicho mercado, independientemente del nivel internacional. Ello resulta, como ocurrió en la zafra 1999/2000, que los precios internos en Brasil pueden llegar a ubicarse incluso por debajo del nivel internacional, lo que significa un riesgo de interrupción de nuestras operaciones a dicho mercado.
En síntesis, la idea que cabe trasmitir, es que el acuerdo logrado de ninguna manera significó eliminar el problema, sino que la industria tuvo que optar por el "mal menor". Al día de hoy, los posibles problemas que pueden presentarse son todavía inciertos, aunque tendrá que monitorearse la situación en forma muy estrecha , ya que pueden presentarse cuellos de botella muy serios para la cadena lechera argentina.
En este sentido, pensamos que el día después del acuerdo anti-dumping debe ser un momento de reflexión para todos, pues debemos de una vez por todas encontrar los acuerdos que nos permitan una inserción definitiva en el mercado internacional.