Entre Ríos padeció durante los últimos años un exceso de oferta citrícola, superior a las necesidades de la capacidad de procesamiento instalada en la provincia. Esto se dio como consecuencia del cierre de las mayores empresas demandantes productoras de jugo, por caso Pindapoy y porque las empresas que siguieron funcionando recibían no sólo materia prima local, sino también de las provincias de Corrientes, Formosa y Misiones.
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Se pensó entonces en una solución: la reapertura de una planta de procesamiento, en una provincia vecina, por caso, Corrientes. «Luego de seis meses de negociaciones se concretó una Unión Transitoria de Empresas integrada por la Cooperativa Agropecuaria y Servicios Bella Vista y la firma ECA, de la ciudad de Concordia, con el apoyo de la provincia de Corrientes para realizar el desarrollo citrícola de la región NEA del país», decía José Mouliá, asesor en inversiones y proyectos de la empresa integrante de la UTE. Así se reabrió la semana pasada una planta citrícola en Bella Vista, Corrientes, que permitiría beneficiar a 200 productores citrícolas de la región y la generación de 60 puestos de trabajo directos.
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