5 de abril 2001 - 00:00

Producción porcina en la Argentina

En los últimos 10 años los productores porcinos han mejorado notablemente la calidad de la carne mediante inversiones realizadas en el campo de la genética, la alimentación, el manejo, las instalaciones, etc... que tuvo un costo cercano a los $ 150 millones y ninguna financiación del Estado.

Eso determino obtener una carne magra, con importante reducción en la grasa, en el colesterol y en las calorías que aporta, según informó la Asociación Argentina de Productores Porcinos.

Se logró disminuir la grasa en un 31%, el colesterol en un 10%, las calorías en un 14% y aumentar la carne magra en un 20%.

La finalidad de este mejoramiento estaba destinada a la carne fresca en primer término y en segundo a la chacinería.
 
Pero en estos 10 años poco se avanzó en el aumento del consumo de carne porcina fresca.

Actualmente el consumo de carne fresca porcina consumida por habitante por año es de aproximadamente 1 kgs. (equivale a 20 grs/habitante/semana).

En la medida que aumente el consumo de carne porcina fresca, generará mayor demanda de producción nacional. Con las producciones que hoy se tienen por cada kg de aumento en el consumo por habitante/año se necesita la producción de 20.000 madres. Es importante comentar que estas 20.000 madres pueden ser el resultado de: 100 productores de 200 madres, 200 productores de 100 madres o 400 productores de 50 madres.

Desde ya que el precio que llega al consumidor es un inconveniente, produciéndose un desfasaje en la participación en la participación en el mercado de los distintos eslabones de la cadena de valor. En la actualidad existe una distorsión muy fuerte entre el precio que se abona al productor y el precio promedio del corte en góndola. Esto no se repite tanto en las carnes vacunas como en la carne aviar.

La participación en porcentaje es la siguiente:

Producción primaria 18%
Producción industrial 22%
Distribución y comercialización 60%

Comparada con la existente en otros países como EE.UU. tanto la producción primaria y la industrial tienen mayor participación que en nuestro país, siendo además mayor la participación de la producción primaria que la de la industria.

En el mercado consumidor "el cerdo" está considerado como un producto suntuario y por lo tanto debe tener un precio alto. Este error nos hace acordar cuando se comía pollo solamente los domingos o fiestas, siendo hoy en día una carne barata.

Si se trasladaran el mismo porcentaje de ganancia del bovino o los pollos a los cerdos, el precios de góndola bajaría drásticamente.

Los argentinos nos encontramos en el fondo de la lista de consumidores a nivel mundial con 7,5 kg por habitante/año, de los cuales entre 0,8 y 1 kg es en carne fresca y el resto en embutidos o fiambres. Y si tenemos en cuenta que del promedio de 14 kg del mundo solo 3 kg son como embutidos o fiambres y 11 kg como carne fresca, estamos muy lejos.