Las perdidas en el cereal podrían incrementarse si continúa el conflicto con el gobierno.
La falta de humedad en los suelos afecta la producción de trigo. Se estima que el cereal caería hasta 15% de la campaña estimada en 5.675.000 millones de hectáreas, pero estas pérdidas pueden ser más profundas si crece el número de productores que decide no sembrar en los próximos días, principalmente por el conflicto que enfrentan con el gobierno.
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«Los productores de trigo están desconcertados ante una ausencia total de mercado», fue la voz que sintetizó el ánimo del sector estos últimos días y corresponde a Mariano Otamendi, vocal de la Asociación Argentina de Productores de Trigo (Aapotrigo).
La Argentina está considerada por la FAO, el organismo de las Naciones Unidas que combate el hambre en el mundo, como uno de los cinco grandes exportadores de trigo: Estados Unidos (31%), Canadá (20%), Unión Europea (18%), Australia (13%) y la Argentina (7.5%), tomada como referencia su participación promedio de la última década. Sin embargo, las condiciones han cambiado, porque Brasil, tradicional comprador del trigo argentino, autorizó el viernes la importación de un millón de toneladas del cereal desde Canadá y Estados Unidos, y además continúa con el ritmo de aumento de su producción de trigo, que ya lleva un crecimiento de 20%.
«El trigo necesita por lo menos 300 milímetros de precipitaciones previas para ser sembrado y hay lugares donde no llovió », indicó Javier Grimau, uno de los responsables del Panorama de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales.
La falta de humedad en los suelos se suma a la caída del precio del trigo, que en el último mes cedió 50% hasta los 388 pesos por tonelada del viernes último.
Inversión mínima
Otamendi advirtió que el área de siembra del cereal en la campaña 2008/09 caería entre 5% y 10% con respecto al ciclo anterior y que la inversión en tecnología será mínima; esto quiere decir que se utilizará la indispensable cantidad de fertilizantes (nitrógeno, fósforo y azufre), y los rendimientos serán menores.
Otras estimaciones de especialistas auguran una caída de 15%, todo depende de la recarga hídrica en el sudeste bonaerense, donde el volumen de la producción nacional puede concentrar 30% del trigo, pero que está afectado por una brutal sequía.
Las consecuencias, advierten los especialistas, son imposibles de medir, ya que hay zonas como en el sudeste bonaerense y algunas partes de La Pampa donde el trigo es un monocultivo del que depende la vida de poblaciones.
El negocio del trigo en la Argentina tiene como prioridad el abastecimiento interno de más de 136 molinos distribuidos en el país, que comercializan luego la harina a un promedio de 1,10 pesos el kilogramo, y que abastecen a por lo menos 24 mil panaderías, además de a otras procesadoras.
La harina de trigo constituye entre 55% y 90% de la composición de los distintos panificados. El agua puede llegar a representar 30% del producto final y la materia grasa (de origen animal y/o vegetal) entre 0% y 4,5%, según datos de la Secretaría de Agricultura de la Nación.
Los centros industriales del sector apuntan a un precio promedio del pan que oscila entre los 3,80 pesos (aunque supera los 4,8 pesos en algunos lugares) y un consumo anual per cápita de 78 kilogramos por habitante. Los datos indican que se comercializan unas 3 millones de toneladas de pan por año, alrededor de 12 mil millones de pesos, pero en la cadena intervienen también otros factores que inciden en el precio del pan, que no es sólo el trigo sino los salarios.
La siembra del trigo ya comenzó, pero apenas alcanza a 1% del total país estimado (es la mitad de lo sembrado en mayo de 2007 para esta época) y se concentra en las provincias de Santiago del Estero, Tucumán y Salta, que representan en su conjunto menos de 4% de la fuerza productiva de trigo.
Una innovación que confirmaron técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) es que la prime-ra cosecha de trigo serán en invierno y corresponderá este año a un puñado de productores chaqueños.
El trigo, a pesar de ser un cultivo de invierno en la Argentina, se implantó en el caluroso verano de enero en el centro del Chaco y en el sur, en la zona de Charata, con el objetivo de probar el rendimiento de variedades de ciclo corto con las lluvias chaqueñas de otoño.
Sin embargo, el trigo del Chaco que se cosechará en pleno invierno no cuenta todavía en las estadísticas nacionales, que según la Secretaría de Agricultura de la Nación está repartido en el total de la producción nacional con 16% de la provincia de Córdoba, 12% de Santa Fe, 2% de Entre Ríos y 56% de la provincia de Buenos Aires en su conjunto (25% proviene del sudeste bonaerense).
El rendimiento del trigo, según fuentes de la Secretaría de Agricultura de la Nación, ronda los 26 quintales por hectárea (2,6 toneladas), por lo que el volumen de la campaña 2008-09 podría tocar los 15 millones de toneladas, similar a la pasada cosecha.
Para tener una idea del valor interno del mercado basta considerar que la molienda en 2007 fue de 5.852.260 toneladas de trigo, de acuerdo con los datos proporcionados por la Federación Argentina de Industrias Molineras (FAIM), que reúne a 47 empresas del sector.
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