30 de agosto 2004 - 00:00

Proyectan menor rinde de soja por impacto de roya

La producción argentina de soja deberá enfrentar la próxima campaña la amenaza de la roya de la soja, una enfermedad fúngica con un alto poder destructivo y de muy fácil dispersión, que en un breve período ocasiona severos daños en lotes de cultivo, pudiendo llegar a provocar hasta 100% de pérdidas.

La Argentina está rodeada por países en los cuales esa peste causó graves daños, afectando 90% del área sojera en Brasil, más de 80% en Paraguay, y otro tanto en Bolivia. Desde la campaña 2001/ 2002, cuando la roya fue encontrada por primera vez en Alem, Misiones, la enfermedad se mantuvo estática en el área norte del país, pero en el mes de abril de este año se expandió notablemente en pocas semanas hasta llegar a diez provincias sobre el fin del ciclo del cultivo.

Afortunadamente, como la infección fue tardía, no tuvo consecuencias sobre los rendimientos obtenidos, ya que los lotes en los que se detectó el hongo presentaban un avanzado estado de madurez o se hallaban próximos a ser cosechados.

Por otro lado, las condiciones ambientales resultaron desfavorables para la propagación del hongo en el período enero-marzo, cuando se registraron elevadas temperaturas y escasas precipitaciones, dado que el ambiente favorable para su expansión está conformado por una temperatura de entre 19 y 24 grados centígrados y un mínimo de 6 horas de rocío por día. Pero a mediados de abril se produjeron abundantes lluvias en toda la región y la roya se expandió rápidamente. En ese marco, es lógico suponer que durante la próxima campaña y bajo condiciones normales, acompañadas de vientos que favorezcan su dispersión, la infección se produciría más tempranamente y afectaría al cultivo en los estados de mayor susceptibilidad con la consiguiente pérdida de rendimiento. El frente de batalla quedó ya constituido por la SAGPyA, que lanzó el Programa Nacional de Roya de la Soja, ejecutado en forma conjunta entre INTA, EEA Obispo Colombres, SENASA y SAGPyA, integrados con asociaciones privadas de productores (AACREA y Aapresid), para limitar esta plaga nacional.

• El productor

Resulta imprescindible que el productor tenga en cuenta la importancia de acudir a personas capacitadas, asesores técnicos o laboratorios, porque los síntomas de la roya pueden ser fácilmente confundidos con los de otras enfermedades del cultivo de la soja (mancha marrón, tizón bacteriano y pústula bacteriana). La detección inicial resulta muy difícil y se necesita gente con experiencia, sobre todo porque esta enfermedad no da tiempo para dudar.

Las medidas de control de la roya de la soja deberán basarse en el control químico a corto plazo y en el uso de variedades resistentes a mediano plazo.

El mejoramiento para lograr resistencia constituye un proceso muy caro y que demandará tiempo. Considerando el insuficiente retorno que tienen las empresas o instituciones que llevan a cabo mejoramiento de soja en la Argentina, más que nada por el bajo porcentaje de semilla legal que se utiliza, la obtención de variedades con resistencia a roya no está garantizada ni se alcanzará con la velocidad con la que aparecieron variedades resistentes a otras patologías.

La mejor alternativa para el control de la roya de la soja en la actualidad es una detección temprana complementada con aplicaciones oportunas de fungicidas, que pueden aplicarse preventivamente cuando los cultivos están en floración y, si las condiciones favorables para la enfermedad persisten durante un tiempo prolongado, pueden demandar varias aplicaciones.

Ante este panorama, hay una gran preocupación por parte de productores y técnicos acerca de las pérdidas que podría ocasionar esta enfermedad en los próximos años.

En cuanto al nivel de avance que pueda registrar la enfermedad en la próxima campaña, aún es aventurado esbozar cifras, ya que el desarrollo de la roya depende de varios factores que tendrán que ser investigados; por ejemplo, comportamiento de las variedades, efecto de las fechas de siembra, presencia de hospedantes alternativos y condiciones ambientales en cada región.

Algunos de estos aspectos recién podrán estudiarse cuando se presente la enfermedad en cada zona. Por lo tanto, aún es imposible saber cómo incidirán al momento de la cosecha, pero la alerta roja ya está.

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