11 de abril 2005 - 00:00

Regalías: revés de los agrarios ambientalistas

Los reclamos de la Federación Agraria Argentina en Alemania, donde concurrió su presidente, Eduardo Buzzi, invitado por la organización ambientalista Greenpeace, sufrieron un revés sobre el fin de semana. La Oficina de Patentes Europea rechazó casi por completo las objeciones presentadas por la organización ambientalista Greenpeace, y de la empresa suiza Syngenta contra una patente de soja transgénica de la multinacional Monsanto. De esta forma, quedaría habilitado el reclamo por el pago de la patente de semilla exportada desde la Argentina hacia Europa.

Pese a que Greenpeace argumentó que, según el derecho de patentes, no se pueden patentar especies de plantas individuales, el organismo europeo consideró lícito el derecho de protección reclamado por Monsanto porque se refiere a una cantidad de plantas transgénicas.

Según una cámara de apelación del organismo con sede en la ciudad alemana de Munich, animales y plantas pueden ser patentados, es posible «el patentamiento de material biológico, que con ayuda de un procedimiento técnico fue aislado de su ambiente-natural o fue creado».

Sólo «se limitaron aspectos técnicos» de la patente de Monsanto, otorgada en 1996 bajo el número EP 546090, con «pocos efectos sobre la totalidad de la patente», añadió el vocero de la Oficina de Patentes Europea, Rainer Osterwalder, según declaraciones reproducidas por la agencia alemana DPA.

La empresa biotecnológica de origen estadounidense desarrolló semillas transgénicas de soja, maíz y otros cultivos, que llevan incorporado el gen Round-up Ready (RR) que les otorga resistencia contra herbicidas, como el glifosato. En su presentación, Greenpeace afirmó que creía que Monsanto podría reclamar regalías en Europa sobre las exportaciones argentinas de cultivos RR, como la soja, si se confirmaba su derecho sobre la patente. Situación que finalmente ocurrió el jueves pasado.

Buzzi, que viajó a Munich invitado por Greenpeace, manifestó previo a este fallo que «tal poder absoluto sería una amenaza para las prácticas de tradicionales semillas y una violación a los derechos de los agricultores familiares de todo el mundo».

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