23 de agosto 2001 - 00:00

Se complica la siembra de trigo

Con las precipitaciones de la semana pasada, se complicó seriamente la finalización de la siembra del trigo en nuestro país. Recién se completó 91% del área prevista para la siembra de este cereal. Pero lamentablemente en muchas zonas ya se pasó el tiempo como para poder implantar las semillas y que luego la evolución de este cultivo sea la correcta, con los rindes adecuados. En el sudeste de la provincia de Buenos Aires, a medida que van pasando los días la situación se complica cada vez más. Para muchos entendidos, la fecha límite para realizar la siembra es el 20 de agosto y considerando la utilización de semillas de ciclo corto. A partir de esa fecha, aquel que realice la siembra se arriesgará a sufrir daños ya sea por una helada tardía, o por precipitaciones que ocurran en el momento más crítico de la evolución del cultivo. Además, son muchas las chances de que estos trigos rindan bastante menos que aquellos que se pudieron sembrar en la época que corresponde o que al menos indican los técnicos. Se calcula que no se podrá cumplir con el área prevista y anunciada por muchos analistas, opera-dores y por las autoridades nacionales.

En principio se hablaba de un aumento del área de 10%. Las estimaciones indicaban que se sembrarían 7.148.000 hectáreas contra las 6.481.000 hectáreas sembradas en el ciclo anterior. Pero ahora, con los problemas climáticos y la total falta de crédito que hoy en día tienen los productores, se vaticina que el aumento del área sembrada con trigo será solamente de 5%. De cumplirse esto, se espera un área de 6.804.000 hectáreas. Además cambiaría notablemente los guarismos previstos de producción. Porque fuera de los pronósticos de algunos analistas demasiado optimistas que hablan de entre 18 y 19 millones de producción, o de las propias autoridades de la Secretaría de Agricultura que indican un récord de 20 millones de toneladas, la realidad está pasando por otro camino. Realizando cálculos serios y creíbles, coincidentes con lo que está ocurriendo en los campos, se espera que la cosecha 2001/'02 de trigo argentino ronde los 17 millones de toneladas. Sería realmente un logro mayúsculo sobrepasar estas cifras de producción. Porque también existe un cálculo erróneo al pensar que muchos productores utilizaron las muy promocionadas semillas francesas, y que éstas brindarán rindes sorprendentes. Al realizar este análisis muchos no consideraron que si no se fertiliza y se riega como en su país de origen, los rindes no serán mucho más altos, ni parecidos a los obtenidos por los productores europeos. «Cada vez que las autoridades largan una noticia con anticipación, pasa algo para que no se cumpla...», comentaba con tristeza un productor de Tres Arroyos, sur de Buenos Aires. Y este hecho causa mucho malestar en las filas de los hombres de campo, dado que cuando las autoridades de la Secretaría «vaticinaron» sin fundamentos reales una cosecha récord de 20 millones de toneladas de trigo, no hicieron otra cosa que ayudar al mercado a justificar estos motivos para presionar a una baja de los precios. O al menos a mantener los valores del trigo nuevo en niveles realmente bajos.

Saldo

Hoy en día cuesta mucho colocar nuestro saldo exportable de trigo. Todavía faltan vender más de 900 mil toneladas. En otros años este saldo hubiera sido colocado con facilidad en Brasil -comprador de 65% de nuestro saldo exportable-. Pero en este año, la zafra brasileña (trigo primicia) y las noticias del súper récord de producción de trigo argentino para la próxima campaña, hicieron que los compradores esperen el mejor momento para comprar nuestro cereal, dilatando en demasía las adquisiciones. Imaginemos qué ocurriría con el mercado si se cumpliera la utopía de que la Argentina produzca este año más de 18 millones de trigo. Algunos creen que es el momento oportuno para que muchos aprendan a callarse la boca y esperar los hechos concretos para salir a realizar anuncios. Porque fuera de la intención de buscar protagonismo periodístico tendrían que pensar qué es lo mejor para los productores argentinos.

Al parecer la viveza criolla solamente se utiliza para beneficiar a unos pocos.

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