Finalmente, no llegó la sangre al río y el Mercado a Término de Buenos Aires (MAT) logró aparentemente desembarazarse del problema que lo afligía desde hacía casi 120 días.
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La asamblea extraordinaria de accionistas, que se convocó por un grupo representativo de más de 10% del capital social para resolver el problema suscitado por la pesificación de las cuentas, determinó por una mayoría muy ajustada cancelar los contratos abiertos al 20/12 de acuerdo con una grilla de precios ofrecida a raíz de una moción presentada por un acopiador y accionista del MAT.
Una salida bastante elegante, teniendo en cuenta la parálisis operativa de los últimos 3 meses, que determinó que «el principal formador de precios granarios de la región» no contase con la posibilidad de operar durante este prolongado período.
Durante más de tres horas, un período breve si se lo compara con la dimensión real del problema, los accionistas presentes fueron presentando sus respectivas mociones.
Las hubo de varios tonos, pero las dos que finalmente fueron sometidas a la decisión popular fueron: liquidar todos los contratos abiertos a los precios de esa fecha y determinar la liquidación pero sujeta a precios «equitativos».
También hubo algunas más impactantes, como pretender que se liquide todo el interés abierto a los precios del 20/12 y que el MAT absorbiese la diferencia entre estos valores y los actuales, propuesta que el presidente de la entidad se apresuró a rechazar, al implicar lisa y llanamente el quiebre del mercado. También se propuso el empalme de operaciones sin más, algo que hubiese significado un quebranto de proporciones únicas.
El directorio eludió prolijamente la posibilidad de tener que soportar la «carga» de fijar los precios de liquidación al rechazar también otra moción que se orientaba en ese sentido, aunque invocó alguna torpeza cuando la propuesta finalmente aceptada no contemplaba los precios del trigo enero/ 2003 ni tampoco los del recientemente lanzado Indice Trigo Argentino. A esa altura, la presidencia se apresuró a sugerir que «estos precios de liquidación serán fijados (equitativamente) por el directorio».
• Reflexiones
«Me siento orgulloso de haberme involucrado en la convocatoria a esta asamblea», decía uno de los más de 40 peticionantes de esta asamblea extraordinaria. «Fuimos criticados por otros accionistas, y por casi todo el directorio del MAT, pero ahora ya todos comprenden que, de no haber mediado esta iniciativa, todavía seguiríamos aguardando una resolución que pudiera dar continuidad a la operatoria», comentaba.
Más allá de algunos planteos bastante duros, y el acoso punzante de algunos asambleístas, el papel del presidente del MAT, Ricardo Marras, resultó impecable. «Pocos pudieron haberlo hecho mejor, teniendo en cuenta el particular momento que vive el mercado, inédito en su casi centenaria historia», decía un veterano corredor de la plaza. Queda abierta, sin embargo, la puerta a impugnaciones por parte de los accionistas que se han sentido afectados por la medida adoptada, incluso aquellos accionistas ausentes en la asamblea que pudieren verse afectados.
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