¿Por qué hacemos este planteo hoy en la Argentina? Simplemente, porque más allá de las dificultades en encontrar un programa económico racional,
A nadie escapa la dureza y profundidad de la crisis social argentina. Gran parte de sus causas reside en la falta de empleo y en el deterioro moral que ello produce. La falta de oportunidades produce un impacto en el cuerpo social equiparable muchas veces a los más perturbadores desastres.