28 de agosto 2001 - 00:00

Sigue polémica por semilla

Como «chivo expiatorio» se autocalifica el empresario agropecuario Pedro Mario Inchauspe en una carta dirigida a este diario como respuesta a la nota publicada con la firma de Adolfo Marull, presidente de la Asociación Argentina de Protección de Variedades Vegetales (ARPOV). Luego de informar que la entidad promovió una querella criminal en su contra, Inchauspe sostiene que en la nota mencionada se reconoce «explícitamente que compré una semilla», lo que contradiría «la denuncia original por presunto hurto de semilla», indica. «Si compré algo, no pude haberlo hurtado», dice el productor.

«La semilla en cuestión (soja A-4100) fue oportunamente adquirida en la conocida firma Alfalfares previa autorización de precios en otros establecimientos y en el convencimiento de que dicha firma se encontraba autorizada a comercializar el producto», dice Inchauspe.

Posteriormente, el empresario sostiene que «jamás vi las bolsas, que mi secretaria, vía telefónica adquirió... y que fueron entregadas por esta firma directamente en mi establecimiento para su inmediata utilización».

Tras afirmar que «no cometí delito penal alguno» en otro de los puntos se aclara que «si hay delito, algún delito en semillas, esto está reglamentado por la Ley 20.247, que no es penal, y que dice explícitamente que el que lo comete es el que la comercializa».

Dejá tu comentario