21 de abril 2001 - 00:00

Temor por hongo que afecta a la producción de papas

Tizón tardío afecta a la producción de papa
Tizón tardío afecta a la producción de papa
Washington (EFE) - En una época marcada por el mal de las «vacas locas» y brotes de fiebre aftosa, que ya han estropeado la buena carne, ahora productores y consumidores tienen otra cosa de qué preocuparse: la creciente resistencia del tizón de la papa a los fungicidas más comunes.

Hace más de siglo y medio, el tizón tardío aniquiló las papas en Irlanda y causó una hambruna que mató a unas 500.000 personas y empujó a casi dos millones de irlandeses a la emigración. Ahora «el resurgimiento del tizón tardío preocupa seriamente a los productores de papa, debido a la resistencia creciente a los fungicidas», dijo K. V. Raman, director de un programa de investigación de ese mal en el cual colaboran la Universidad Cornell, países de Europa Oriental y México.

El programa, conocido por las siglas CEEM, junto con el departamento de Agricultura de Estados Unidos y el Programa Cooperativo Internacional para el Tizón de la Papa, con sede en Toluca, México, ha organizado este año varias actividades en torno a la amenaza creciente de ese mal. «Nuevas cepas del hongo del tizón tardío han migrado desde México, donde se originó el mal, a Estados Unidos y otras partes del mundo», agregó Raman.

El hongo que causa el tizón tardío, Phytophthora infestans, probablemente evolucionó en especies silvestres de tubérculo del género Solanum en la parte central de México.

El Phytophthora infestans posiblemente no encontró sus huéspedes domesticados, como la papa y el tomate, hasta que fue introducido con algunos especímenes silvestres en los jardines botánicos en Nueva York a principios del siglo XIX.

Pero una vez que se adaptó a ellos, se propagó en epidemias por el nordeste de Estados Unidos y de allí a Europa, donde su propagación fue devastadora en Irlanda, cuya población había dependido casi exclusivamente del consumo de papas durante más de doscientos años.

Antecedentes

El clima fresco y húmedo de Irlanda fue ideal para el desarrollo del hongo y en los años 1845-1846 hubo una epidemia grave de tizón tardío que arruinó las papas irlandesas, incluso los tubérculos almacenados.

El parasitismo del hongo sobre su huésped -que en algunas variedades es el trigo y otros cereales-se manifiesta en la formación de esporangios en los que se generan millones de esporas de color negruzco.

El tizón tardío es una de las pocas enfermedades de las plantas que puede causar pérdidas totales de los cultivos, incluidos los de papa y tomate.

Según los expertos de la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York,
no hay un tratamiento totalmente eficaz para el control del tizón tardío y los productores deben emplear el manejo integrado de varias técnicas que reduzcan el contagio inicial y la propagación. Esas técnicas incluyen la rotación de cultivos, la selección de sitios de siembra lejos de posibles focos de contagio, la quema de papas y tomates desechados, el uso de semillas de sanidad certificada, las «barreras vivas» de plantas altas y, por supuesto los fungicidas.

Los científicos de Europa y América, preocupados por la resistencia creciente del hongo a los fungicidas, se reunirán del 6 al 8 de mayo en Varsovia, para revisar la situación de la investigación.

En tanto el 28 de agosto se hará otra conferencia en Toluca con la participación de científicos de Perú, Holanda, Suiza, Hungría, Escocia, Irlanda, Polonia, Rusia, Estados Unidos, México y Canadá.

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