La generación de trabajo decente en el sector agrícola de América Latina es indispensable para combatir la persistente pobreza rural, dijeron FAO, CEPAL y OIT al anunciar que las tres agencias de las Naciones Unidas unirán fuerzas para respaldar la generación de más y mejores empleos en la región.
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Pese al crecimiento económico registrado por América Latina durante gran parte de la última década, al aumento de las agroexportaciones y al auge agrícola, la pobreza entre la población rural bajó sólo de 60 a 52 por ciento entre 1980 y 2008.
Así lo indica la investigación "Políticas de mercado de trabajo y pobreza rural en América Latina", realizada por la FAO con la colaboración de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Cumplir normativa laboral y formalizar empleo es clave para reducir la pobreza rural, dice la investigación promovido por las tres agencias.
El trabajo señala que en la región predominan los empleos agrícolas informales, en los que normalmente no se cumple con la normativa laboral vigente de salario mínimo y sin derechos laborales ni protección social.
"Si cambiamos estas características, cumpliendo con las leyes vigentes del salario mínimo, formalizando los empleos, mejorando los contratos y la seguridad social, además de ampliando las capacidades de los trabajadores mediante educación y capacitación, se podría generar un enorme impacto en la reducción de la pobreza", señaló el Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, José Graziano Da Silva.
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