6 de enero 2004 - 00:00

"Vaca loca" en EE.UU. afecta a la Argentina

El que piense que la aparición del mal de la «vaca loca» en los Estados Unidos es buena para nuestro país se equivoca de cabo a rabo. Las malas noticias en los agroalimentos no son provechosas para nadie que esté dentro de este sector. Esto causa temor en el consumidor, y la consecuencia es la baja del consumo con el deterioro de precios.

La obligación de la Argentina no es declamar que tiene el grado 1 en cuanto a seguridad respecto de EEB, sino es hacer algunos deberes urgentes para conservar esto.

En primer lugar, hay que hacer un seguimiento estricto de la alimentación que se le da a nuestro ganado. Debería estar registrado en el DTA el sistema de explotación de esa hacienda que va a faena. Basta ver el bosteo en mercados, ferias o playas de frigoríficos para saber cómo es la crianza o engorde.

Esto tiene que tener un seguimiento estricto con la elaboración de balanceados; no sólo hay que controlar la evasión en este rubro, sino que debe hacerse un pormenorizado análisis sumario del alimento que se procesa.

Hoy, ante estos problemas, vemos que la trazabilidad es fundamental para tener seguridad alimentaria en toda la cadena. La Argentina
no puede perder tiempo y debe hacer valer en todos los foros internacionales la calidad e inocuidad de su carne. Acá tenemos enfermedades que matan al bolsillo del hombre (aftosa), pero no lo matan a él, de ahí la necesidad urgente de hacer las cosas bien, mancomunadamente derrotar la aftosa para siempre, conservar los grados de máxima seguridad respecto de cualquier ETA (enfermedad transmitida a los alimentos), tener todo trazado y un sistema de contralor que cumpla con todas las exigencias internacionales. La Argentina, su población toda, deben velar por la seguridad alimentaria, esto no es sólo para los ganaderos, sino para todo el país, de allí la necesidad de tener la coherencia y cordura de nuestras vacas y no cometer ninguna locura cambiando hábitos alimentarios. La vaca no es loca, el único loco es el hombre, y lamentablemente ha dado pruebas acabadas de ello a cada instante.

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