El Ministerio de Economía comienza a ponerse al día con una de las principales herencias históricas de endeudamiento de las últimas décadas. La repartición de Sergio Massa está llamando a los 22 países acreedores de la Argentina en el Club de París, para poner en marcha el acuerdo vigente desde noviembre del año pasado, firmando planes de pagos puntuales con cada uno de ellos. Ya le tocó el turno a los Estados Unidos durante la visita del ministro a Washington de la semana pasada. Ayer se sumaron Alemania (el principal acreedor), Países Bajos (país siempre crítico), Canadá, Israel, Finlandia, Dinamarca y Austria. En los próximos días llegarán los acuerdos con el resto de los acreedores, para cerrar el plan de financiamiento negociado y que finalizaría sus pagos en 2028.
Lo importante de las firmas es que, hacia delante, el Gobierno y las empresas privadas multinacionales presentes en Argentina podrán aspirar a financiamiento internacional de los múltiples organismos que tienen disponibles fondos para infraestructura en terceros países, con tasas de interés preferenciales. Algo que estaba prohibido antes de cerrar el acuerdo con el Club de París. Entre otras condiciones, este dinero debe ser destinado a mercados que estén en plena sintonía política y financiera legal con las instituciones que manejan el continente; lo que implica que no puede haber líneas habilitadas con estados miembros del Club de París que no estén al día con sus pagos. Mucho menos que tengan acuerdos caídos, como el que Argentina mantenía con la entidad desde que en mayo de 2019 el país dejó de pagar.
Entre otras operaciones, estas divisas podrían utilizarse para financiar importaciones locales por parte de las compañías radicadas en el país, que desde hoy pueden acceder a un dólar a $300 siempre que las divisas sean propias y traídas desde el exterior. Se especula ahora que empresas multinacionales procedentes de estados que ahora estén on track con Argentina en el Club de París podrían comenzar a pensar en inversiones puntuales.
Algunos sectores donde esta habilitación podría funcionar serían el petrolero, energético, automotrices, laboratorios, infraestructura, alimentos y agropecuario, entre otros. El acuerdo con el Club de París incluye los siguientes detalles:
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