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Comercio pacta 30% de suba y buena parte no remunerativa

El gremio de Armando Cavalieri cerró anoche un acuerdo que se firmará hoy con montos fijos para reducir el costo.

El sindicato de Comercio, el de mayor número de trabajadores del país, acordó finalmente anoche su paritaria con un incremento salarial que totalizará 30% al final de su vigencia pero cuyo costo será menor para los empresarios por contener pagos no remunerativos. La paritaria, que involucra a cerca de un millón de empleados mercantiles, quedó estructurada con subas bimestrales y una cláusula de revisión en enero, y se firmará hoy a las 14 con la Cámara de Comercio (CAC) y la Confederación de la Mediana Empresa (CAME).

Bajo la atenta mirada del Gobierno, que dispuso para este año una pauta de subas del 28% con dispar acatamiento, el gremio que encabeza Armando Cavalieri resolvió a última hora una negociación que había alcanzado días atrás un principio de acuerdo pero que se vio frustrado por diferencias sobre el método de pago. Por esa razón el entendimiento final incluyó una compleja ingeniería que mixturó incrementos de suma fija remunerativos con los que no tributan a la seguridad social, y eludió la fijación de porcentajes.

En los cálculos de los empresarios el aumento ponderado en términos de costo salarial será de alrededor de 28,5 por ciento. El sindicato, por su parte, podrá alegar que de bolsillo la suba alcanzará el 30 por ciento al final del proceso. Cavalieri logró, además, mantener un aporte extraordinario de todos los trabajadores mercantiles de $100 cada uno a favor de la obra social (Osecac), adicional al que se les descuenta por ley.

Una de las novedades del acuerdo es que en los hechos corrió la vigencia del convenio salarial. En lugar de abril comenzará a regir con los salarios de mayo. A partir de ese mes los negociadores explicaron que se pactó una suma fija, no remunerativa, que se distribuirá en cinco etapas: las dos primeras, para el bimestre de mayo y junio; las dos siguientes, en julio y agosto, y la última en marzo de 2020. En el medio se resolvió fijar para agosto y septiembre los dos primeros incrementos remunerativos de todo el proceso, aunque también a través de sumas fijas. Esa modalidad se repetirá en octubre y noviembre, y también en diciembre y enero.

La razón para ese reparto peculiar de pagos es reducir el impacto financiero para los empleadores al determinar que buena parte del proceso de ajustes no tributará para la seguridad social. Por un tecnicismo se resolvió denominarlo como un único pago no remunerativo dividido en cinco pagos para que no resultara tan abiertamente violatorio del decreto 633/18 que prohibió, el año pasado, la homologación de convenios colectivos que incluyeran montos de esas características, tan habituales para dinamizar las paritarias en los últimos años.

Sin embargo, el acta consensuada anoche incluyó una cláusula según la cual en caso de producirse el despido de un trabajador durante la vigencia del acuerdo los montos pagados como no remunerativos pasarán a considerarse como si estuvieran incorporados en el salario básico para el cálculo de la indemnización.

Con el acuerdo mercantil la ronda 2019 de paritarias quedó virtualmente clausurada con sólo un puñado de gremios cuya negociación sigue pendiente. Entre ellos, los de mayor importancia son el de Camioneros, que abrió su debate con la cámara de transportistas con un reclamo de suba del 45 por ciento más un bono de 20 mil pesos, y la Asociación Bancaria, que desde principios de año pactó incrementos transitorios hasta junio, cuando deberá resolver la paritaria del segundo semestre. Sindicatos como la UOM (metalúrgicos), Uthgra (gastronómicos) y UPCN (estatales) cerraron sus discusiones con incrementos nominales de 28 por ciento y revisiones, aunque en los dos primeros casos la descripción plasmada en las actas resultó más asimilable a las de las cláusulas gatillo de aplicación automática en caso de que la inflación resultara superior a esos valores durante la vigencia de los convenios.

El sindicato de Sanidad, en cambio, esquivó esa modalidad al pautar subas trimestrales atadas a la inflación de cada período. Se trata de un esquema similar al que aplica cada año el gremio de mecánicos automotrices (Smata) y que en esta ocasión pactaron también los docentes bonaerenses en su discusión con María Eugenia Vidal.

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