11 de julio 2022 - 00:00

Congreso disminuye actividad y busca recalcular agenda para el segundo semestre legislativo

Diputados logró sesionar antes del receso invernal y, en principio, no se esperan movimientos grandes hasta iniciado agosto. En tanto, el cristinismo en el Senado tuvo que dar de baja la votación sobre una eventual Corte Suprema de 25 jueces y dejó en suspenso un nuevo intento.

José Mayans
José Mayans

El Congreso tendrá esta semana una disminución considerable de su actividad, en línea con el clásico receso invernal que se adopta en el plano legislativo y se espera, salvo algún movimiento brusco desde el Senado, que los recintos se reactiven en agosto próximo.

Las fallidas sesiones extraordinarias que convocó el Ejecutivo dejaron un panorama que, en cierta medida y pese a la fuerte puja entre oficialismo y oposición, pudo ser revertido desde el 1 de marzo, cuando se inició el período ordinario.

Después de la discusión por el acuerdo del Gobierno kirchnerista con el Fondo Monetario Internacional (FMI), Diputados y el Senado fueron por caminos separados en cuanto a la agenda. El punto en común que tuvieron fue la demora para instalar comisiones clave para el correcto funcionamiento del Poder Legislativo.

Algunas de las iniciativas enviadas por el Ejecutivo -incluso, desde el año pasado- pudieron avanzar, mientras que otras continúan en bandeja. En los últimos días, Diputados pudo ir al recinto con un temario sin dificultades mayúsculas y mostró actividad en el recinto.

Del otro lado, el Senado no consiguió blindar las adhesiones que tenía pensadas para empujar el proyecto que llevaría la integración de la Corte Suprema de Justicia a 25 jueces y pospuso la sesión del jueves último.

La iniciativa del cristinismo queda a la espera de una nueva convocatoria, una tarea en manos del jefe del interbloque, José Mayans, y de su segunda, la camporista Anabel Fernández Sagasti, quienes padecen por momentos los idas y vueltas a la hora de comunicar -u operar- los pasos a seguir. Otros proyectos sí obtuvieron el número en los úlltimos dos años, pero quedaron frenados en la Cámara baja. Entre dichos textos se encuentran, por caso, las reformas del Ministerio Público Fiscal, la judicial y del Consejo de la Magistratura.

Para la corriente semana, la convocatoria más fuerte aparece mañana, con la comisión mixta revisora de cuentas. Por fuera de eso, habrá encuentros de asesores por diferentes proyectos. En la Cámara alta, por ejemplo, se volverá a analizar la iniciativa de Mariano Recalde que plantea incorporar a los trabajadores como partícipes de las ganancias de empresas. También aparece el articulado opositor para que se emitan billetes de curso legal de $5.000 y $10.000.

Otro texto que pasó por el Senado y ahora discute Diputados es la nueva moratoria previsional para que al menos 800.000 personas se puedan jubilar entre el corriente año y 2023.

De cara al segundo semestre legislativo, el margen de negociación entre oficialismo y oposición quedó desgastado por los resultados del Gobierno. De allí la importancia de la exposición que prometió el kirchnerismo del jefe de Gabinete, Juan Manzur, para el mes próximo en Diputados.

Una vez iniciado septiembre, el Congreso quedará atento al ingreso del Presupuesto 2023, el desafío más importante del año para el Frente de Todos, tras el traspié con la ley de 2022 que se cayó en la Cámara baja. Allí ya espera el dictamen de la iniciativa que aprobó el cristinismo en el Senado para pagarle al Fondo Monetario Internacional con fondos “fugados”, que aún no tiene votos asegurados pero podría dividir a una oposición que, en las últimas semanas, no consiguió cambiar la ley de alquileres.

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