¿Cómo afecta la cuarentena a la economía?

Al establecerse una cuarentena general obligatoria, la economía de amplios sectores considerados como no esenciales se paraliza. El Gobierno financia el creciente déficit de las cuentas públicas con una fuerte inyección de liquidez. ¿Qué impacto puede tener la expansión del circulante en una economía semi paralizada?

La política económica argentina subordinó el objetivo de niveles de producción a una estrategia de salud pública. Al establecerse una cuarentena general obligatoria, la economía de amplios sectores considerados como no esenciales se paraliza. Mientras, el Estado sale a inyectar ingresos en la población de bajos recursos y la afectada por la parálisis, con la intención de que puedan sostener, por lo menos, el consumo mínimo de bienes esenciales. La parálisis de los sectores esenciales, merma la recaudación mientras que la política de garantizar ingresos a un porcentaje vasto de la población, incrementa los gastos. La herencia dejada por la administración Macri de unos mercados financieros externos e internos detonados obliga a financiar ese creciente déficit de las cuentas públicas con una fuerte inyección de liquidez. ¿Qué impacto puede tener la expansión del circulante en una economía semi paralizada?

La parálisis de los sectores no esenciales va a generar pérdidas de ingresos en aproximadamente el 60% de la actividad productiva. El impacto general en materia de caída de la actividad puede implicar un derrumbe del producto cercano a los 5 puntos porcentuales en 2020. En simultáneo, las políticas de ampliación de ingresos (suplemento asignaciones y jubilaciones, IFE, rebajas de aportes, estímulos crediticios, REPOs) implican transferencias cercanas a los 2,5 puntos del producto. Ese incremento del gasto en un contexto de baja de la recaudación por menor actividad implica un incremento del déficit primario de unos 5 puntos del PBI. La necesidad de financiamiento del BCRA para atender las cuentas públicas implica duplicar a base monetaria en 2020, aproximadamente.

La mayor liquidez no va a tener un impacto relevante de los precios, por las fuertes regulaciones de precios máximos en los sectores esenciales y en los no esenciales, por la imposibilidad de incrementar los consumos que impone en la cuarentena. En los hechos, la monetización del déficit alimenta financieramente un mayor ahorro de los sectores que mantienen sus ingresos durante la cuarentena, pero están obligados a reducir sus gastos a un mínimo dado por el consumo de bienes esenciales. De esa manera, el principal riesgo macroeconómico se encuentra en que ese mayor ahorro de los sectores esenciales se vuelque al mercado de cambios, generando presiones sobre el dólar paralelo. Sin embargo, una serie de efectos económicos de la cuarentena actúan en el sentido contrario.

Por un lado, al reducirse los ingresos de los sectores no esenciales, un sector importante de la población que contaba con ahorros previos puede verse en la necesidad de salir a gastarlos para sostener algunos compromisos no postergables. Como parte de esos ahorros se encuentra dolarizados, puede haber una tendencia a ofrecer divisas en el mercado paralelo. La eliminación del parking para la venta de divisas contado con liquidación, puede facilitar esa operatoria. Para evitar ganancias especulativas vía rulo financiero, deberá mantenerse una tasa de impuesto a la compra de dólar ahorro que, por lo menos, cubra la diferencia entre el valor del dólar oficial y el contado con liquidación.

Por otro lado, la parálisis de la producción de los sectores no esenciales implica una fuerte baja en las importaciones que se suma a una previsible brusca reducción del déficit de turismo. De esa manera, el ingreso de divisas por el comercio de bienes y servicios va a incrementarse. Si a ello se suma una oferta agresiva en materia de reestructuración de deudas con la suspensión de pagos de intereses y amortizaciones por algún tiempo, el superávit de cuenta corriente puede ser muy pronunciado.

Parte de esas divisas pueden utilizarse para atender las tensiones cambiarias operando en el dólar contado con liquidación. Los actuales bajos valores de los bonos en el mercado son una oportunidad para su recompra y, luego de la reestructuración continuaría implicando un alivio de las obligaciones externas futuras.

* Centro de Estudios Scalabrini Ortiz

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