Fernando Alonso con los puños apretados sobre su Renault, luego de ganar el GP de F-1 en Bahrein, su segundo triunfo consecutivo.
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El alemán, siete veces campeón del mundo, tuvo que abandonar por un problema hidráulico, luego de mantener con Alonso una atractiva lucha durante las once primeras vueltas, hasta que el nuevo modelo de Ferrari (F2005) no pudo seguir en pista.
Una Ferrari guiada por Schumacher no abandonaba por problemas mecánicos desde julio de 2001 y la casa de Maranello no terminaba una carrera sin puntos (Rubens Barrichello llegó noveno) desde el de abril de 2003, en el GP de Brasil.
El alemán Ralf Schumacher (Toyota) llegó cuarto, seguido del español Pedro De la Rosa, el reemplazante del lesionado colombiano Juan Pablo Montoya, quien cumplió una notable carrera. De esta forma, España celebró así por un lado la firme marcha de Alonso como líder de la F-1 de 2005, como también haber alineado por primera vez en su historia dos pilotos en la categoría, ambos finalmente en posiciones puntables.
Como una muestra de respetopor la muerte del papa Juan Pablo II, ninguno de los pilotos arrojó el jugo de fruta que reemplaza al champagne en el momento de la premiación.
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