Serio y con la mirada perdida, no obstante Marcelo Bielsa mostraba una satisfacción en su rostro que no podía ocultar. La conquista de su primer título como entrenador de las selecciones nacionales y la clasificación consiguiente para los Juegos Olímpicos de Atenas le llegan en el momento que las críticas eran más ácidas y hasta se hablaba de su reemplazo por Carlos Bianchi.
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Sin embargo Bielsa dice que no toma esta conquista como una revancha: «Este título no es una revancha personal. Las críticas que recibí tuvieron que ver con lo que sucedió en el Mundial de Corea-Japón. Esto es algo diferente, quizás comparable con las eliminatorias del Mundial donde también fuimos los primeros en clasificarnos».
Cuando le negaron los jugadores que estaban jugando en Europa (D'Alessandro, Saviola y Maxi Rodríguez, entre otros) se habló que el equipo no lo iba a dirigir Bielsa, sino Hugo Tocalli, sin embargo desestimó eso diciendo: «Nunca se habló del tema, dirigir esta selección era mi responsabilidad».
Alabó constantemente a su equipo: «Somos un justo campeón porque fuimos superiores a nuestros rivales. Tuvimos un planteo ofensivo en todos los partidos y les costó más a ellos imponer su juego que a nosotros. Pocas veces fuimos superados. Generamos más situaciones y marcamos más goles».
Destacó el compañerismo de los jugadores: «El grupo fue sano y solidario, y en la cancha quedó claro. El equipo fue sólido y maduro», y también el sacrificio del plantel: «Fue terrible jugar siete partidos en 14 días. Eso tiene que ser valorado a la hora de realizar la criticar. Los jugadores necesitan energías y en 48 horas no se pueden recuperar. Jugar cada dos días es perjudicial para cualquier futbolista».
Por último le dio esperanzas a Gabriel Batistuta para estar en Atenas: «Está comprendido dentro del reglamento. La posibilidad existe».
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