El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Nadie podrá negar que luego del partido de Bolivia parecía haber bajado sus acciones, pero tampoco que en ese horario caprichoso de más de la medianoche en el país, en el Pascual Guerrero de Cali, recuperó su fisonomía y actitud con creces, con un 1 a 0 que, a la luz de lo demostrado, resultó mezquino.
Como Tevez no se encuentra en su óptimo nivel, en este equipo que dirige Bianchi no hay estrellas, pero sí engranajes que funcionan a la perfección. Si los equipos se hacen, como dicen los entendidos, de atrás hacia adelante, se puede encontrar la capacidad de despeje de Schiavi, la seguridad de Burdisso, la solvencia y velocidad de Perea y ese ir y venir que propone Clemente Rodríguez. De allí en adelante, todo es posible. Seguro atrás siempre encuentra un hombre para tejer la telaraña ofensiva. A veces es Vargas (de gran labor), otras Villa-rreal, Cascini, Caneo, o Barros Schelotto y en el banco queda Iarley, Cagna o cualquiera que esté dispuesto al sacrificio que pide Bianchi. Ese fue Boca.
Dejá tu comentario