El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por eso a Boca le costó mucho abrirse camino entre un enjambre de piernas preocupadas en la destrucción y despreocupándose del juego. Presionó a fondo en los primeros 25 minutos y no logró una sola jugada clara de gol. Intentó con el toque, las paredes, el pelotazo largo y hasta la gambeta sin obtener resultados satisfactorios. Chicago, cada vez más atrás, se defendía heroicamente rechazando una y otra vez. Arriba, Tilger corría solo y se tenía que arreglar con toda la segura defensa de Boca y por eso en 90 minutos creó una sola jugada de gol, por un error del juez de línea que no marcó una posición adelantada del delantero.
Después, Boca retrasó sus líneas para dejar venir al rival y encontrar los espacios, pero el rival no fue y siguió mandando largos pelotazos para que corriera Tilger. Al final, la potencia de Tevez fue la llave del triunfo, porque con una gran jugada individual desbordó por derecha y tiró un centro atrás que Testa conectó en contra de su arco cuando lo asediaba Burdisso. Allí se terminaron las chances de Chicago, que, para sus males, se quedó sin Leonardo Ramos por una infantil mano intencional, teniendo ya tarjeta amarilla.
Esta última circunstancia y el miedo a la goleada determinaronque Chicago siguieraa muerte con su tesitura defensiva, por lo que el juego no mejoró y ni siquiera quedaba la expectativa del resultado. Carlos Bianchi puso tres delanteros para forzar el error defensivo, pero sólo logró un gol por la capacidad de Franco Cángele para ejecutar un tiro libre. Aunque contó con un par de situaciones para ampliar el marcador a su favor creando una interesante sociedad ofensiva entre Carlos Tevez y Franco Cángele. También se recuperó el brasileño Iarley, que había tenido una floja actuación ante Banfield. No obstante, fue muy difícil superar una defensa muy nutrida y concentrada sólo en defender.
Boca ganó merecidamente, y su triunfo debió ser mucho más amplio que el 2 a 0 final. Sin embargo, este partido no sirve para saber si el equipo recuperó su mejor juego, porque hay un viejo axioma del fútbol que dice «cuando uno no quiere, dos no pueden» y eso es lo que pasó.
Dejá tu comentario