Boca no detiene su marcha y sigue firme en todos los frentes.
Boca Juniors, líder del torneo Clausura y flamante semifinalista de la Copa Libertadores de América, goleó de local a Godoy Cruz de Mendoza por 3 a 0, en un entretenido encuentro por la 16ª fecha.
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Los goles del equipo que dirige Julio Falcioni los marcaron Juan Manuel Insaurralde y Darío Cvitanich, a los 13 y 42 minutos, respectivamente, y Pablo Mouche, a los 83.
Con este resultado, Boca llegó a 32 puntos; mientras que Godoy Cruz se quedó con 11 unidades.
El conjunto de la Ribera jugó unos primeros 45 minutos extraordinarios, con presión en todos los sectores del campo, muy buen manejo de la pelota, a lo que le sumó profundidad y contundencia en ataque. En síntesis, el local jugó la mejor etapa inicial del torneo.
Todo esto fue a partir de la excelente tarea de Rolando Schiavi e Insaurralde en defensa, el despliegue de Diego Rivero por derecha, el criterio del exquisito Juan Román Riquelme en la gestación del juego, la movilidad y velocidad de Mouche y la peligrosidad y peso ofensivo de Cvitanich.
Así, con sólo eso, o mejor dicho con todo eso, Boca redondeó un gran primer período, en el que generó al menos seis ocasiones de peligro y marcó dos goles.
Pero también el equipo local contó con la complicidad de un rival que está muy lejos de ser lo que fue y que le dio muchísimas ventajas en defensa.
Además tampoco supo o puso suplir la falta de juego con actitud. Entonces el partido se le hizo cuesta arriba.
Es más, desde el inicio todo fue de Boca. Así, Clemente Rodríguez, Cvitanich y Walter Erviti dieron las primeras señales de aviso antes del primer cuarto de hora, momento en el que llegó la apertura del marcador con un preciso tiro libre de Riquelme desde la derecha y un certero cabezazo de Insaurralde anticipando la mala salida del arquero Nelson Ibáñez.
El 1 a 0 incentivó aún más al local. Entonces Mouche, de muy buen primer tiempo, tuvo el segundo en tres ocasiones, pero no estuvo fino en la definición.
Pero sobre los 42 minutos, un cambio de frente desde la derecha del delantero del momento en Boca, derivó en un exquisito y milimétrico pase de Riquelme desde la izquierda para Cvitanich que finalmente, con un toque sútil solo frente al arco, estableció el merecido 2 a 0.
Así, el resultado se acercó más a lo expresado y hecho por uno y otro equipo en la cancha. El conjunto dirigido por Falcioni hacía mucho tiempo que no generaba tanto en ataque.
La segunda etapa decayó un poco en el ritmo de juego, porque Boca reguló y aunque tuvo el tercer gol en los pies de Mouche y Godoy Cruz siguió preso de sus propias limitaciones ofensivas, aunque contó con tres oportunidades para descontar.
Entonces entre el conformismo del sólido líder y la impotencia del equipo mendocino, que sumó su 19º partido sin victorias (entre Clausura y Copa Libertadores), transcurrió el resto del complemento.
Pero faltaba una genialidad más de Riquelme. Y llegó a los 83 minutos cuando asistió a Mouche y el delantero-goleador de la tempordada (con 10 gritos, 6 en el Clausura) marcó el 3 a 0, aunque en posición adelantada (pese a que el árbitro Juan Pablo Pompei, a instancia de su asistente, convalidó).
Y sobre el final, el 10 tuvo el suyo, pero su remate se fue por arriba. Hubiese sido la frutilla del postre.
Boca dio un nuevo paso hacia el bicampeonato y todo indica que su lucha será un mano a mano con Arsenal, que mañana deberá ganar en su visita a Estudiantes de La Plata para volver a quedar a una unidad, más teniendo en cuenta que se enfrentarán en la fecha 18.